Salvaje batalla campal
Durante el partido hubo cantos insultantes por parte de ambas parcialidades, como pasó en los dos juegos anteriores y como pasa en todos los partidos del basquetbol uruguayo, a pesar de que está prohibido. Pero pocas veces se sanciona por eso. La adrenalina estaba en su máximo nivel y las pulsaciones a mil por hora. Y de la forma en que se definió el partido, en éste especialmente se podía esperar algún incidente. Pero los hinchas se fueron de «mambo», como se dice vulgarmente. El triple de Wilkerson apenas pasado el final del partido generó en Goes el grito de júbilo por tamaña conversión, que al final no se convalidó. Por el lado de Aguada, muchos se dieron cuenta de que el tiempo había expirado y festejaron. Entonces los de Goes, ¿a quien le fueron a reclamar? A los árbitros.
Los siguieron hasta sus camarines y allí cerca estaban los hinchas de Aguada. Antes Gibson y Trasante, entre otros jugadores de Aguada, fueron llevados por delante por hinchas de Goes y se armó la batalla campal. A Cuelho (Goes) lo durmieron de una piña en un sector de la cancha sobre la parcialidad misionera. La Guardia Metropolitana se metió, repartió palo a diestra y siniestra, hubo corridas y comenzó a volar de todo. La hecatombe. Las clásicas butacas (unas abonadas en los líos), vallas y todo lo que estaba cerca. Fue patético. Un infierno. Una batalla campal de aquellas que no se veían desde las finales del Federal del 99, entre Welcome y Aguada. Hubo enfrentamientos entre jugadores y la Policía, hinchas de Aguada y Goes entre sí y con la Policía. El Cilindro volvió a ser un verdadero campo de batalla. Goes se vio otra vez en esta temporada envuelto en incidentes y ahora le podría costar muy caro.
Los de Aguada no se quedaron atrás. Hubo corridas en las tribunas, todo fue una verdadera barbarie. Se espera entre hoy y mañana recabar toda la información para elevarla al Tribunal, el cual se tendría que expedir mañana porque para el martes está fijado el primer partido entre Aguada y Nacional. Ahora, lo mejor de todo, más allá de las imágenes de la televisión, de lo que digan las radios y la prensa escrita, es que apostados en el Cilindro se encontraban veedores, dirigentes del Metropolitano, pero sobre todo el presidente de la FUBB, Ney Castillo. Se esperan denuncias e informes, y ojalá de una vez por todas las medidas sean ejemplarizantes. Ya es hora de ponerse los pantalones largos y penar con dureza. Lo de anoche fue salvaje.
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