Francisco Picasso, en retorno y despedida
Francisco Picasso es uno de los deportistas celestes que retorna a Uruguay en estos Juegos Olímpicos.
Luego de participar en Sídney 2000, no pudo clasificarse a Atenas, quedando a una centésima de conseguir su plaza. La edición de China será su retorno y configurará la despedida de los Juegos y la natación, por lo que apuesta a cumplir una buena actuación en los 50 metros libres. «Sentí el hecho de no poder llegar a Grecia, estaba muy desilusionado ya que quedé afuera por solamente una centésima. Había emigrado a los EEUU para mejorar mi natación con vistas a una nueva clasificación olímpica. Al fracasar en el 2004, fue muy duro rearmarme y pensar en cuatro años más», comentó desde Texas el celeste. Asimismo comentó que, si bien sus comienzos en pos de llegar a este objetivos fueron complicados, la meta deportiva lo hacía exigirse en pos de crecer en su rendimiento: «Mis comienzos no fueron fáciles. Es duro tener que dejar tu familia, amigos, país, cultura, con el objetivo de mejorar a nivel deportivo con el sueño de volver a los Juegos Olímpicos». Y no todas fueron fáciles y los cambios se hicieron necesarios: «Después de la muerte de mi entrenador en Lousiana, me transferí a otra universidad, Texas A&M, en donde logré ubicarme y entrenar por más de 3 años en un mismo programa, con altas exigencias». Y Picasso concretó lo que tanto buscó, clasificó a los Juegos, después de mucho trabajo y dedicación: «Es más que haber conseguido la plaza, ya que representa el resultado de muchos años de perseverancia y trabajo. Estoy muy contento y ansioso a la vez. Fueron casi 8 años, pero hoy Beijing es una realidad», sentenció.
El entrenamiento
Actualmente, el popular «Pancho» se encuentra abocado a su preparación para Beijing y eso implica mucho trabajo y entrenamientos: «Es una etapa larga y dolorosa. Me levanto a las 5:15 para hacer musculación. A las 7:15 estoy en la piscina en donde nado hasta las 8.30 am.
Desayuno, voy a clase (estudia Ingeniería Eléctrica), voy a trabajar (en Toshiba Int. Corp.), almuerzo y vuelta a la piscina a las 14:45. Esta rutina se repite todos los lunes, miércoles y viernes. Los martes y jueves trabajo, voy a clase y nos reunimos en la piscina a las 14:45 para una sesión en tierra con posterior entrenamiento en el agua. Esta rutina la llevo a cabo hasta marzo. En abril y mayo intensificó la actividad y ahora se encuentra en una tercera etapa: «A finales de julio empezamos la puesta a punto, donde bajamos progresivamente la carga y sesiones semanales para darle importancia al descanso y recuperación completa para una óptima performance». Todo esto para un mismo fin: llegar en forma óptima a China con la intención de cumplir sus objetivos en los 50 metros libres, «mejorar mi marca y dejar bien parada a la celeste. Mi sueño es el de poder llegar a una semifinal».
El retiro
Por último se refirió a una decisión que tiene tomada hace años y que se concretará: «Hay que saber retirarse a tiempo y creo que la natación me dio mucho en la vida, y fue mi brújula en el camino por mucho tiempo. Muchos amigos, gente e historias que nunca se van a borrar. Pero hoy, a mis 26 años, quiero perseguir otros sueños y no creo que haya una mejor forma de retirarse después de casi 18 años en esto, que en los Juegos Olímpicos representando a Uruguay».
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