El libro del Picaflor

Jueves 28 de diciembre de 2000 | 12:00
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Troquílido, hace días que tengo una pregunta para hacerle y la vorágine de los hechos la traspapeló en mi cerebro.

–Pregunte, pregunte que si El Picaflor está en condiciones de responderle, con mucho gusto lo hará. Una cosa que no hace el plumífero es sacarle la nalga a la jeringa ni elude responsabilidades.

¿Qué pasó la semana pasada en el Estadio Centenario cuando Defensor Sporting se consagró Campeón de la Liguilla?

–Festejó merecidamente el título, como correspondía. ¿Por qué?

No, no, yo no me refiero a eso, sino a la entrega de los trofeos por parte de la Mesa Ejecutiva.

–Ah, su pregunta es muy oportuna porque tiene un trasfondo político muy grande. Los jugadores de Defensor Sporting resolvieron no recibir de manos de los dirigentes de la AUF los trofeos ganados legítimamente y cuando estos se encaminaban hacia ellos para premiarlos, Marcelo Tejera les dijo que los tenían que dejar en el piso que ellos los iban a recoger desde el suelo.

¡Cómo!

–Eso lo vio todo el país por la televisión. No se sintió cuando Tejera le comunicó al presidente de la Mesa Ejecutiva, Washington Rivero, y al secretario, Hugo Jaurena, que no querían recibir de manos de ellos los trofeos pero eso fue lo que pasó. El Picaflor habló con un jugador de Defensor Sporting y este le confirmó la resolución que había adoptado el plantel antes de salir a la cancha.

¿Los jugadores de Defensor Sporting tienen algún problema con los integrantes de la Mesa Ejecutiva?

–Personalmente, no tienen ningún problema. Lo que pasó fue que ellos se solidarizaron con los dirigentes que dos semanas atrás habían emitido un duro comunicado que cuestionaba la actuación de la Mesa Ejecutiva en el tema de la habilitación de los jugadores de Peñarol para el partido contra Huracán Buceo. Al plumífero le consta que Marcelo Tejera y Pablo Hernández, que fueron la voz cantante, son dos muchachos excepcionales y no tienen problema alguno ni con Rivero ni con Jaurena. Lamentablemente, ellos dos fueron víctimas del enfrentamiento que la directiva violeta tiene con Eugenio Figueredo y, como se dice vulgarmente, se comieron un garrón de novela.

Pero Federico Magallanes recibió un trofeo de manos de un dirigente que ahora no recuerdo bien.

–Está en lo cierto… El “Fede” Magallanes fue a saludar a Washington Rivero, según le comentó el futbolista violeta al plumífero, porque se conocen de la Copa América de Paraguay. Cuando Magallanes se acercó a Rivero, este le entregó la Copa Montevideana y la recibió sin problemas, porque al igual que los demás compañeros, este sabía mejor que nadie que la descortesía del plantel no era para con la Mesa Ejecutiva sino para con el “Equilibrista”, como llama el contador Damiani al “number one” de la AUF.

¿Figueredo estaba en el Estadio en ese momento?

–No diga pavadas… Figueredo estaba en su lujoso apartamento de Pocitos, disfrutando de las imágenes del partido y seguramente, en el fondo, gozando con el desplante que le habían hecho los jugadores de Defensor Sporting a Rivero y Jaurena, mientras unos 200 hinchas violetas les recordaban a sus respectivas familias y les decían que eran unos alcahuetes de Figueredo. ¿Cuándo vio usted al presidente de la AUF asumiendo una responsabilidad o arriesgar algo?

Déjeme pensar un rato a ver si me viene alguna imagen comprometedora a la memoria. ¿A ver?

–Tómese todo el tiempo del mundo que no va a poder lograr ese objetivo… Figueredo maneja un código muy especial: los éxitos son de él y los fracasos de los demás… Como sabía que la gente de Defensor Sporting lo iba a relajar todo, se quedó en su casa y vio el partido por televisión, mientras Rivero y Jaurena eran carne de cañón.

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