Enorme dispositivo de seguridad
La policía ha preparado barreras y controles en la entrada de la ciudad y las medidas de seguridad se han reforzado, incluyendo la instalación de misiles en las inmediaciones del Estadio Olímpico, epicentro de la competición.
La policía ha preparado barreras y controles en la entrada de la ciudad y las medidas de seguridad se han reforzado, incluyendo la instalación de misiles en las inmediaciones del Estadio Olímpico, epicentro de la competición.
Alrededor de 150.000 miembros de las fuerzas del orden, pertenecientes sobre todo a la policía y a la policía armada popular (PAP) fueron movilizados bajo el lema «Juegos Olímpicos sin incidentes», un eslogan que ha sido muy repetido por la propaganda oficial china.
Cuatro años antes, en Atenas-2004, los primeros Juegos tras los atentados del 11 de septiembre, hubo 100.000 agentes para velar por la seguridad.
Unos 300.000 voluntarios participarán también en operaciones de este tipo y las autoridades han prometido 50.000 euros a las personas que den informaciones sobre posibles amenazas contra los Juegos Olímpicos.
Coincidiendo con todo ello, los requisitos de visados para extranjeros que deseen entrar en China se han endurecido.
Para el Gobierno, estas medidas están justificadas por el riesgo de ataques terroristas, como los planes detectados de grupos islamistas de Xinjiang (noroeste). Todo ello intensificado por la presencia de líderes mundiales de primera línea, como el presidente estadounidense George W. Bush, que ha confirmado que estará en Pekín para la ceremonia de inauguración. Según Rohan Gunaratna, un experto en terrorismo internacional que reside en Singapur, el riesgo de ataques es real. «Pekín se enfrenta a un riesgo mayor que el de Atenas. Eso seguro», asevera el analista.
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