ALEGRIA. AL FINAL, LOS QUE FESTEJARON EN UN DIA PARTICULAR FUERON LOS MANYAS

La fiesta del clásico se vivió en las tribunas y en el aire

Además del tradicional Día del Padre, que los uruguayos festejamos en familia, la ocasión servía para las chanzas. Es así que Nacional contrató una avioneta con un cartel que hacía referencia a dicho día, en tanto Peñarol respondió con otra avioneta mostrando un cartel que hacía referencia a que ayer especialmente había que ganar «A lo Peñarol».

Peñarol estiró su superioridad en los últimos clásicos a nivel oficial, sumando la victoria de la víspera al 4 a 2 contundente del Torneo Clausura y al empate del Apertura, ya que los últimos triunfos albos se remontan a los torneos amistosos de verano y al de la Liguilla pasada, 1 a 0 con gol de Gonzalo Castro.

En el historial del presente campeonato Peñarol suma 12 victorias en 21 cotejos jugados, contra 5 de Nacional y 4 empates.

En materia de goleadores, Carlos Bueno y Antonio Pacheco sumaron sus nombres a la nómina de goleadores clásicos en partidos de Liguilla, ya que ninguno de los futbolistas que saltaron al campo tenía antecedentes en este tipo de cotejos. La lista sigue siendo encabezada por Fernando Morena, con 7 anotaciones, mientras que los mejores tricolores en ese rubro son Antonio Vidal González y Juan Ravera, ambos con 2.

El ómnibus que llevó a los tricolores al Estadio Centenario cambió la ruta habitual que realiza desde Los Céspedes, llegando a la zona del Parque Batlle por la Avenida Garibaldi -pasó por la puerta de LA REPUBLICA- y Manuel Albo, debiendo realizar la circunvalación del parque y pasar por la zona asignada a los hinchas de Peñarol en la Tribuna Amsterdam.

Uno de los motivos que obligaron al cambio fue la imposibilidad de llegar por Avenida Centenario, ya que el cruce de esta arteria con Avenida Italia estuvo cortado durante más de una hora por la Policía debido a un accidente de tránsito que costó la vida de un motonetista. Noventa minutos antes del comienzo del clásico la Policía Técnica cumplió con los procedimientos de rigor y logró despejar el acceso al estadio para la hora de mayor tránsito.

Los primeros aplausos y silbidos de la tarde llegaron pasadas las dos y media de la tarde, cuando cuatro integrantes del plantel tricolor salieron a reconocer el estado del campo de juego, casi al unísono con los integrantes de la cuarteta arbitral.

Antes de comenzar el partido, Mario González se hizo presente en el vestuario carbonero. El ex jugador mirasol dividió ayer sus sentimientos, ya que es hincha mirasol y es el padrino del delantero tricolor Diego Vera.

Mario Saralegui aguardó a que faltaran veinte minutos para el comienzo del partido para confirmar la oncena que jugó el clásico. El equipo carbonero finalmente fue el que se consideró durante la semana, que presentó cinco cambios en relación a la oncena que igualó contra River Plate.

Nicolás Biglianti cambió su indumentaria habitual, dejando el equipo gris para ingresar con un buzo negro con vivos fluo. Pero el árbitro le ordenó cambiar el buzo, optando por jugar entonces con una casaca negra con vivos grises.

Tanto Peñarol como Nacional demoraron más de lo habitual la salida al terreno de juego. Roberto Silvera y sus compañeros de terna tuvieron que aguardar mucho tiempo en el terreno de juego.

Antes de la salida de los equipos al campo de juego, se realizó en el círculo central del campo una demostración de boxeo entre dos pugilistas que animarán la velada del próximo fin de semana, en la que luchará por el titulo mundial de su categoría nuestra compatriota Chris Namus. «Bombón asesino» también realizó un fugaz saludo a las tribunas enfundada en un equipo deportivo negro, aunque quedó totalmente en segundo plano ante la vestimenta de su próxima oponente, que se presentó bastante más ligera de ropa, con un atuendo más propicio para una modelo que para una boxeadora.

Los toques coloridos de la tarde los pusieron las hinchadas. La tricolor, recibiendo a su equipo con la habitual exhibición de estelas de humo y una buena cantidad de banderas «de palo» así como papel picado. Con la salida de Peñarol ocurrió lo mismo, aunque el papel picado que lanzaron los hinchas «blanqueó» literalmente la tribuna.

Cuando el «Chengue» se fue expulsado, en vez de entregarle la camiseta a sus parciales la arrojó a donde estaba la gente de Peñarol, provocando que los que tomaron la casaca la hicieran pedazos y los restos fueran a parar a la tribuna aurinegra como trofeo de guerra.

Los tricolores presentaron una indumentaria bastante particular para la ocasión, ya que abandonaron su vestimenta habitual y repitieron la que habían empleado durante el torneo, sumando a la camiseta blanca un pantalón azul y medias blancas. Normalmente los cotejos clásicos los juega desde hace mucho tiempo totalmente vestido de blanco.

Una vez culminado el encuentro los jugadores aurinegros dieron rienda suelta a la alegría yendo para la tribuna Amsterdam a festejar de todas las formas posibles, como se ve a Omar Pérez.

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