Un sentimiento inexplicable
Hizo llorar y reír a las dos márgenes del Plata, y anoche era un chiquilín más que saltaba como en los tiempos de botija. Quien lo observaba no lo podía creer, solo el goense sabe la pasión de Sergio Martínez a su amor: Goes.
Con Gabriel en brazos, su hijo, festejó sin parar.
Compartí tu opinión con toda la comunidad