DANTE IOCCO CONFIRMO QUE NO ES FACIL ADMINISTRAR AL CLUB

"Nacional pierde U$S 10.000 por día"

Cuando asumió la conducción del club en los últimos días de 1997, muchos pensaron que estaba loco. Que a su edad era totalmente innecesario, y hasta temerario, asumir la responsabilidad de presidir el club de sus amores, convertida en un verdadero «hierro caliente» por las condiciones económicas, financieras y deportivas en que estaban los tricolores. Sin embargo, tomó la responsabilidad y una vez más, como lo hizo en 1980, condujo un ciclo exitoso, con conquistas trascendentes dentro y fuera de la cancha.

Diez días acaban de pasar desde que Dante Iocco entregó la presidencia del Club Nacional de Fútbol en manos del economista Eduardo Ache, cerrando un ciclo brillante para los del Parque Central, que consiguieron en los últimos tres años cortar la racha ganadora del tradicional rival, devolver una mística ganadora al equipo, pero además consiguiendo cosas muy importantes en lo institucional fuera de la cancha, por ello LA REPUBLICA contactó al ex presidente tricolor, para conocer algunas de sus reflexiones luego de estos tres años comandando los destinos del club.

Iocco expresó que «naturalmente me siento muy satisfecho, porque gracias al trabajo de toda la Comisión Directiva hoy podemos hacer un resumen altamente positivo de nuestra actuación». El ex presidente agregó que «fue muy difícil al comienzo, tuvimos que armar un equipo prácticamente nuevo, en medio de graves problemas económicos y financieros. Por si eso fuera poco, además había que ganar, porque el rival de todas las horas aspiraba a un sexenio, inédito en la historia. Se hizo lo que se pudo, creo, se ganaron tres Torneos Apertura, dos Clausura, una Liguilla, un vicecampeonato olímpico de ciclismo y dos títulos Uruguayos. Además, vivimos los festejos del Centenario de la institución, pudimos comprar la casa de los Caprario, donde funcionó la primera sede del club, y se hicieron importantes mejoras en Los Céspedes».

Un pasivo de seis palos verdes

Cuando Iocco asumió la presidencia hace tres años, heredó de la administración anterior un pasivo oscilante en los seis millones de dólares, que además «se aumentaba en diez mil dólares más por día, por los créditos y todas las dificultades financieras que teníamos. Hoy el desfasaje es bastante importante, por ese costo de funcionamiento que tiene el club, pero la directiva actual va a atacar ese tema, porque Ache es un hombre que conoce perfectamente de esos temas».

El ex jugador de waterpolo en sus años mozos dijo que «a pesar de que tuvimos que enfrentar esa pérdida diaria, logramos neutralizar el pasivo, gracias al negocio que hicimos con el Grupo Casal sumado a otros más, hasta llegar a entregar el club con un déficit de U$S 2.040.000, casi cuatro millones más abajo de la cifra en que lo recibimos».

Las postales del presidente

Muchos quizás recuerden la imagen de Don Dante levantando junto con Hugo De León la Copa Libertadores conquistada en 1980 con aquel gol de cabeza de Waldemar Victorino.

Esa misma imagen es una de las que ha quedado fijada en la memoria del presidente en su primer mandato, que rescata varias –una tan importante como la otra– en este segundo período como presidente del club: «el recuerdo del triunfo en el Uruguayo del 98 quedó en mi mente por lo que significaba en ese momento; pero también me vienen a la memoria otras imágenes como las de la llegada de Wynants tanto a Montevideo como a Paysandú, toda la organización de los festejos del Centenario y el partido en el Estadio como broche final, el acto que hicimos frente a la casa de los Caprario, y en los últimos días la compra del inmueble, que felizmente pudimos concretar».

De León, Gesto, Morales, Arbelo…

Hace veinte años Iocco confió la dirección del equipo a un hombre de la casa, Juan Martín Mugica, que lo llevó a los sitiales más altos del fútbol mundial; esta vez, enmarcado en otras coordenadas, trajo nuevamente al club a Hugo De León, uno de los últimos grandes ídolos de la hinchada, quien le respondió ganando dos de los tres campeonatos Uruguayos disputados: «debemos resaltar el trabajo de los técnicos, y esta directiva puede jactarse de que tuvo el mérito de mantener a los técnicos en los momentos de derrota, porque tuvo fe y confianza en ellos. Ojalá que se puedan quedar en el club», manifestó el dirigente.

El último día

El pasado martes 12, día en que Ache tomó el timón de la institución, se lo vio muy tranquilo a Iocco, satisfecho por haber logrado su misión, que incluía entre otros logros «entregar el mando luego de tres años a hombres jóvenes, esa era una de mis ideas fundamentales, para asegurar una continuidad en la conducción, donde se den los cambios normales en la vida política de una institución, pero no los once nombres que integran un cuerpo de dirigentes, y creo que eso lo hemos logrado con la llegada de Ache y la nueva Comisión».

Ese mismo día, luego del acto de cambio de mando, el presidente saliente saludó uno por uno a todos los funcionarios de la sede tricolor, hasta llegar a su secretaria Adriana, que no pudo contener el llanto cuando él le pidió: «Nena, perdonáme si alguna vez se me subieron las revoluciones y te hablé mal».

La forma en que pronunció esas palabras, el llanto de Adriana y el gesto de los integrantes de la nueva directiva, que acompañaron a Iocco hasta la puerta misma de la sede y aplaudieron su retirada, marcaron la retirada de uno de los hombres más importantes de la historia contemporánea de los tricolores.

Hoy Iocco le dedica muchas más horas a su actividad particular como rematador, como hace tiempo no le dedicaba, aunque como él mismo confiesa, cuando sale de su casa «a veces el auto arranca solo para Ocho de Octubre».

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