El libro del Picaflor
–Picaflor, venga, venga que estoy muy intrigado, ¿qué pasó con el contador Damiani?
— ¿Por qué tanto nerviosismo? ¿Acaso a usted le tira la rayada?
–No, no, se lo pregunto porque escuché en un programa deportivo nocturno, que habría presentado renuncia el presidente de Peñarol.
–Chácharas, mi amigo; chácharas.
–¿Qué sabe usted?
–Como siempre, la posta. ¿Le interesa la historia secreta?
–¡Por supuesto como dice la Su Giménez!
–Bueno, ponga mucha atención; agarre un «felpa» y un lápiz y anote.
–Espere, espere, no apure caballo flaco en repecho.
–A usted le debe de haber soprendido que el contador Damiani no haya salido al aire en la audición partidaria Peñarol Verdad que se emite todos los días por CX 10 Radio Continente.
–Es cierto, ¿qué pasó?
–El contador tomó la decisión de hacer un retiro espiritual por unas horas porque está caliente con lo ocurrido en la sesión ordinaria del Consejo Directivo del pasado lunes donde surgieron cuestionamientos y se le formularon preguntas que no le agradaron demasiado.
–Siga, siga.
–El doctor Julio Luis Sanguinetti volvió a expresar su disconformidad con la política que Peñarol está haciendo de adentro hacia afuera, especialmente en su relación directa con los principales órganos de conducción del fútbol uruguayo. El hijo del ex presidente de la República dijo en sala que la Comisión Directiva tenía que analizar este tema en profundidad para definir la estrategia que va a desarrollar en el año 2001 porque está convencido de que esta política confrontacional está perjudicando a la institución.
–¿Así nomás?
–Sin anestesia. Pero la cosa no quedó ahí, también dirigió sus baterías hacia el técnico Julio Ribas.
–¡No me diga!
–Sí señor. El dirigente Julio Luis Sanguinetti, palabras más, palabras menos, dijo en la sesión del Consejo Directivo que a «Ribas hay que sarandearlo un poco» porque no puede repetir nunca más el lamentable espectáculo que brindó el 26 de noviembre, ante 70.000 personas en el Estadio Centenario. En opinión del consejero aurinegro, la actitud de Ribas debió ser ejemplarizante en su condición de conductor del grupo y sin embargo fue la detonante que se armara la riña generalizada.
–¿Y el contador Damiani qué dijo?
–Escuchó con mucha atención y cuando terminó de hablar el hijo del ex presidente de la República, respondió: «Si están desconformes con mi actuación, este es el mejor momento para renunciar e irme para mi casa…» Usted no se imagina el revuelo que se armó en la sala. Todas las miradas empezaron a cruzarse, de Este a Oeste y de Norte a Sur y como vieron que el hombre del habano estaba muy caliente, surgieron voces de respaldo en forma inmediata: «No, no presidente. Todos estamos conformes con su conducción». ¿Qué me cuenta?
–Que si El Picaflor no cuenta estas cosas, nadie se entera de ellas.
–Al cuestionamiento que hizo Sanguinetti (h) al mediodía que molestaron a Damiani, se sumaron las que formuló Amadís Errico en Gol a Gol, en contra de la conducción del presidente aurinegro. Algunos consejeros dicen que la presencia de Errico se debió a que Máximo Goñi está enfrentado en el plano personal con el contador y cada vez que tiene una oportunidad de llevar a alguien que esté en contra de su conducción, «busca a ex dirigentes frustrados, que la masa social ha condenado en las urnas para que critiquen a Damiani pero nunca tuvo la delicadeza de invitar a alguno de nosotros que estamos a favor de esta conducción», comentó un consejero Manya…
–Me comentaron que el ex presidente Sanguinetti también está en contra que Peñarol haya jugado la Liguilla; ¿usted sabe algo?
–Esa primicia la brindó Sherlock a los lectores de LA REPUBLICA el pasado lunes y es posta, posta. El Picaflor confirmó que en las tres fechas de la Liguilla que se llevan disputadas, el ex presidente de la República y su barra de amigos (Scaglia, Gedanke, su hijo Julio Luis) no se han hecho ver en el clásico sector de la América contra la Amsterdam, en el Palco Alto. El único fiel sigue siendo Daniel Soloducho, ex dirigente de Peñarol, que no se sabe bien si está yendo para encontrarse con el ex Presidente de la República o porque está despistado y no sabe que su amigo, el ex mandatario, se solidarizó con la mayoría de la barra de la Amsterdam y le ha dado la espalda al equipo.
–¿Y hasta cuándo puede extenderse el retiro espiritual del contador?
–Hasta que su ausencia comience a surtir efectos en el club, como por ejemplo, cuando haya que pagarle los sueldos y/o premios a los jugadores. En ese momento, como hace más de ocho años, la presencia del contador Damiani es insustituible. Le guste a quien le guste, es la única y gran verdad.
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