
Desde el título de Fiorella Bonicelli en 1976, que consiguió en dobles femeninos junto a la francesa Gail Sheriff, un uruguayo no alcanzaba esta instancia y menos la consagración.
Ayer Cuevas volvió a repetir la hazaña y junto a otro sudamericano, Luis Horna, venció en la final a la dupla del canadiense Daniel Néstor y el serbio Nenad Zimonjic en dos sets y con una estupenda actuación en dos sets, en cifras de 6-2, 6-3.
El primer set del encuentro disputado en el court Philippe Chatrier del estadio parisino fue un auténtico paseo para los sudamericanos, que lo ganaron por 6-2 en apenas 23 minutos, tras quebrar el servicio de los rivales en 1-0 y 3-0.
En el segundo, el dúo serbo-canadiense comenzó más sólido y mantuvo su saque en el primer juego, pero lo perdió en el tercero (2-1). Pero el dominio de los sudamericanos fue claro, por momentos apabullante, y liquidaron una final de este nivel en menos de una hora (en total 56 minutos).
El trofeo le fue entregado a la dupla uruguayo-peruana por el ex tenista ecuatoriano Andrés Gómez, ganador de Roland Garros en 1990 al imponerse en la final al estadounidense Andre Agassi.
Horna, de 27 años, fue finalista en juniors en 1997 y campeón en dobles de la categoría ese mismo año. Para Cuevas, de 22, éste es su primer gran triunfo.
Cuevas se mostró muy emocionado luego del triunfo conseguido ayer y no dudó, a la hora de declarar, en recordar a su país y su gente a quienes dedicó esta histórica consagración: “quiero compartir la alegría con la gente de Uruguay, que me estuvo apoyando durante todo el torneo y se hizo sentir a pesar de estar lejos. Y en especial a mi familia que seguro estuvo pegada a la televisión y tiene mucho que ver con esto que hemos logrado con Horna”.
Cuando lo consultaron sobre si se daba cuenta de la importancia de lo que consiguió, sentenció que es algo que aprenderá a valorar con el pasar de los años: “la verdad todavía no caigo. Si sentí la importancia de donde estábamos el día que ganamos la semifinal, hoy estuve muy relajado y se notó en el juego. Creo que con el correr del tiempo y cuando empiece a conversar con la familia y los amigos me daré cuenta de la importancia de lo realizado”.
Más tarde se refirió a la forma en la que ganó el título donde derrotaron a la pareja número uno a nivel mundial, los gemelos estadounidenses Mike y Bob Bryan y a la segunda, séptima y novena preclasificada: “la verdad que no hubo mejor manera de ganar este torneo. Si hay que elegir un Grand Slam, obviamente que en mi caso, como en el de todos los sudamericanos, hubiera elegido este, porque es con el que uno sueña y lo ve más lindo porque es en polvo de ladrillo. Después de haber ganado a la pareja sembrada uno y a la dos simplemente, fue un aliciente más por la forma en que se logró el título”.
Por último comentó que está feliz por lo hecho, y que durante todo el juego estuvo muy tranquilo: “la verdad que desde el primer momento que pisé la cancha no estuve nervioso, quizás en partidos anteriores se me vio más eufórico, hoy si bien la alegría era la de siempre, los festejos fueron más tranquilos, a excepción de cuando confirmamos la victoria en donde desatamos el festejo”.
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