APUNTES AL CARBON

BALANCE DE LA GIRA EN EUROPA

La primavera del viejo continente resultó banco de pruebas para el seleccionado, previo al inicio de una nueva fase, en el largo periplo donde se intentará la clasificación para Sud Africa 2010. Pero antes del balance algunas precisiones. Por encima de curiosidades que hasta resultaron folclóricas, como el recibimiento a lonja y madera en el Ullevaal Stadion de la capital noruega, a través de los orientales de la diáspora que están en cualquier rincón del planeta, o el asombro de la delegación por el increíble «sol de noche» disfrutado en tierra vikinga y la diferencia en los horarios que seguramente tendrá su incidencia en los organismos, al retorno de los viajeros a nuestro país.

Pero lo fundamental es establecer la valía de los rivales. Turquía, clasificado para la Eurocopa, en pleno recambio generacional, pero a enorme distancia del equipo que sorprendió en Corea-Japón 2002, logrando el tercer puesto.

Noruega, eliminado en casa en la última fecha de la fase eliminatoria, perdiendo ante los turcos la posibilidad de la clasificación para la Eurocopa, se mostró como un equipo rudimentario, sin luces y hasta lento.

De cualquier manera, en tiempo de ensayo, no se desprecian una victoria y un empate, jugando como visitante, a despecho que los noruegos ocupan un espacio del tercer orden en fútbol mundial.

A partir de lo expresado de manera precedente, ingresamos en el verdadero análisis, si se quiere somero balance, de lo que arrojó esta incursión celeste en el exterior. En primer lugar señalar que no integraron este grupo futbolistas que han sido titulares indiscutibles en estas Eliminatorias, quienes por diferentes motivos no fueron de la partida.

El capitán Lugano, Diego Pérez, Fuccile, Abreu, por ejemplo, sin olvidar que Cristian Rodríguez, figura en el lapso que estuvo en la cancha ante Turquía, no será de la partida ante Venezuela por estar suspendido.

En contrapartida, Tabárez envió un claro mensaje con la citación de los Flores, Giménez, Eguren, Sebastián Fernández, Cáceres, o Silva, en el sentido de la necesaria renovación que paulatinamente se deberá realizar en el núcleo seleccionado.

Y en mayor o menor medida, los convocados, algunos debutantes absolutos, dieron la talla, porque por encima de la excelencia que puedan acreditar en estas presentaciones, dejaron sentado que la celeste les cae bien al cuerpo. Por otra parte, a Tabárez no escapará, que los adversarios de turno no fueron los ideales, en la medida que por sistemas de juego, consistencia e identidad futbolística, no existe parentesco con el balompié sudamericano. Pero peor es nada si de competir se trata, para realizar comprobaciones, que seguramente incidirán en el futuro a la hora de las designaciones.

Por último, la preocupación por el bajo momento de Carini, sindicado como un futbolista de clase internacional, pero perjudicado por su escasa participación en los equipos donde estuvo fichado en las últimas temporadas. Lo mismo puede decirse de Nacho González, que sólo mostró destellos de su talento.

Los desajustes defensivos, algunas imprecisiones en el manejo y escasa elaboración de juego, acentuada cuando no juega Cristian Rodríguez.

La tranquilidad es ofrecida por la puntualidad de Suárez, un «siemprelisto» que si no recibe adecuadas prestaciones para su explosiva presencia, las inventa y muestra la pasta de un predestinado para el gol.

Este es el panorama a dos semanas de Venezuela y Perú, que aparecen disminuidos, con bajas y varios conflictos internos, pero no sería la primera vez y en las mismas circunstancias, como en las Eliminatorias anteriores, que llegan al Centenario y nos ganan con baile.

La primavera europea ya es pasado, estos serán otros «López» en un invierno «caliente» como resulta ser esta competencia.

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