No fue la Barra Brava y la gente miró el partido de espaldas
Escasísima concurrencia de público se dio cita ayer en el Estadio Centenario, continuando con lo que viene siendo la Liguilla más pobre en cuanto a recaudaciones, de los últimos años. Partidazos como en lo previo lo son Peñarol-Defensor Sporting o Peñarol-Danubio, apenas concitaron la atención de unos pocos miles de hinchas.
En este partido entre aurinegros y franjeados se produjo el regreso oficial de Julio César Ribas. El técnico peñarolense terminó de cumplir su pena de tres partido de suspensión y pudo dirigir nuevamente desde dentro del campo de juego.
Peñarol extiende a cuatro su racha de partidos sin victorias. Desde la última fecha del Torneo Clausura, cuando derrotó a Huracán Buceo, los carboneros no han vuelto a festejar una victoria. Perdieron ante Nacional en la primera de las finales por el título de Campeón Uruguayo, y luego empataron sucesivamente ante los tricolores, en la segunda final, ante Defensor Sporting en la fecha inaugural de la Liguilla Prelibertadores de América, y ante Danubio en la víspera por el mismo torneo.
Daniel Alberto Passarella junto a Ricardo Cosentino, Alejandro Sabella y Osvaldo Giménez presenciaron juntos el partido. El cuerpo técnico de la Selección Nacional continúa observando jugadores a los que en un futuro podría recurrir para disputar algún encuentro de las Eliminatorias. Aunque, si es por lo que se vio ayer, seguro no llaman a nadie.
El «Abrojo» Cadenas, utilero de Peñarol, es conocido también por su actividad con el grupo «Los 8 de Momo». Pues, en la noche del viernes el conjunto musical estuvo animando cuatro fiestas, y el «Abrojo» terminó acostándose a las ocho de la mañana. De todas formas, y pese a dormir pocas horas, Cadenas cumplió desde tempranas horas y a la perfección su trabajo en la utilería de Peñarol.
Llamó la atención ver en la tribuna Amsterdam a tres coraceros buscando algo entre las butacas del primer anillo. ¿Droga, tal vez? Imposible confirmarlo. Lo cierto es que se pasaron varios minutos recorriendo un sector específico, y vaya uno a saber si lograron encontrar lo que buscaban.
La que faltó a la cita ayer fue la Barra Brava de Peñarol. Se notó la ausencia del grueso de la parcialidad mirasol que se ubica en la tribuna Amsterdam.
En determinado momento del partido la gente decidió ubicarse en lo más alto de las tribunas para poder observar los fuegos artificiales que se lanzaban desde la rambla, con motivo de la celebración de «La Noche de las Luces».
Fue lo mejor que pudieron hacer, mirar el partido de espaldas, porque lo que se veía dentro de la cancha era malísimo.
NO HAY GARANTIAS
Previo al comienzo de la Liguilla se supo que Peñarol decidió presentarse a disputarla porque le había ofrecido determinadas garantías. Entre las mismas se encontraban los vetos a los árbitros Bello, Larrionda y Méndez, y hasta el momento ninguno de esos tres fue designado para encuentros de Peñarol. Pero ayer fue Feldman el blanco de las críticas carboneras. En la incidencia, Pablo Bengoechea le reclama por la no sanción de un penal contra Martín García.
EL PASTITO DE LA SUERTE
Partido a partido el técnico Julio Ribas ingresa al campo de juego y arranca un pastito. Inmediatamente se persigna y se coloca en su lugar habitual para dirigir a su equipo. Ayer no fue la excepción. Al entrar a la cancha, Julio arrancó el pastito de la suerte, pero al igual que en los últimos encuentros esta cábala no funcionó. Si Peñarol sigue así, Ribas va a tener que arrancar un pan entero de pasto, a ver si cambia la mufa. (Fotos de Fernando González).
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