Mala racha: no "liga" ni con los puntos del "Tuna"
En solo cuatro días la vida del «Tuna» Fornaroli transitó por una serie de sensaciones que nunca pensó experimentar. Algo similar a lo que le pasó hace cerca de un año, pero esta vez en sentido negativo.
Aquellos últimos días de agosto de 2007 en los que el delantero pasó de cambiarse dentro de un auto después de un partido en Canelones con la Tercera División a ser titular del primer equipo, fueron tan intensos como estos de mayo de 2008, en los que preparaba su viaje a Italia por estar suspendido y de pronto se encontró con cinco puntos en su abdomen después de pasar por el quirófano.
Y esos puntos fueron, precisamente, los que terminaron «complicándole la vida» al juvenil tricolor, que desde el domingo en la tarde estaba esperando el alta médica para volver a su apartamento cercano al Parque Rodó. La operación transcurrió sin dificultades a criterio de los médicos, pero el lunes el futbolista comenzó a tener fiebre, lo que dilató su salida del nosocomio; el martes a las nueve de la mañana recibió el visto bueno para marcharse, pero a mediodía volvió a elevar su temperatura, por lo que nuevamente quedó en observación. «A las cuatro todavía tenía fiebre, por eso el médico a las siete lo quiso ver», dijo a LA REPUBLICA Mónica -la madre del «Tuna»- «porque la cicatriz estaba bien, pero como estuvo a punto de ser peritonitis pensaron que podía haber quedado algo adentro que estuviera complicando. Pero al final fue una infección en los puntos, así que le pusieron una mechita y ahora tiene que ir todos los días a curaciones; igualmente le mandaron a hacer un cultivo», comentó. Finalmente, a las siete y media de la tarde Bruno estaba en su casa, acompañado de su hermano Valentín y su madre, continuando con una recuperación que le impedirá -por ahora- viajar a tramitar su pasaporte comunitario. Mientras, al otro lado del océano, su nombre suena para Nápoli, Lazio y Palermo.
Al margen del caso del «Tuna», el otro jugador que se encuentra cerca de los médicos es Mauricio Victorino, a quien se le efectuó una placa de la zona del empeine que descartó una lesión ósea. Tampoco participó del entrenamiento el cordobés Bertolo, quien viajó a Buenos Aires a realizar algunos trámites personales, mientras volvió el otro argentino, Juan Pablo Pereyra.
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