Un empate totalmente justificado
Indudablemente que este San Pablo es un equipo diferente, por ejemplo a aquel Flamenco al que Nacional había pasado por arriba en el Parque Central, durante la competencia preliminar, goleándolo con sobrados argumentos. Esta vez los paulistas demostraron por qué es un equipo acostumbrado a estas lides internacionales y que, pese a que de pronto su juego pueda parecer anodino y fuera de los parámetros de los equipos brasileños, de toque y pelota bien jugada, es efectivo y sabe lo que hace, incluso apelando al juego fuerte.
El miércoles Nacional fracasó en la definición, porque en el primer tiempo tuvo un par de ocasiones y sin embargo, Fornaroli, que siempre anda con la pólvora seca, no la embocó y en este tipo de partidos es fundamental embocarla cuando quedan esas oportunidades.
Y eso no es nuevo porque Nacional, a nivel local crea chances y no las concreta pero tiene muchas a lo largo del partido. El miércoles tuvo muy pocas y ahí está el pecado tricolor.
Morales, que es el otro en el que Nacional apostaba en este partido, para vulnerar a la defensa paulista, resignó quizás su poderío y su peligrosidad para los rivales en el área, para volcarse a los flancos, primero para tratar de ser corporativo con sus compañeros, lo que logró en parte, pero además porque la visita colocó torres a marcar y anular al «Chengue».
Este equipo paulista se paró bien, no se regaló en ningún momento, jugó muy concentrado y tuvo un mediocampo donde el balón tuvo un paso fluido buscando a su figura, Adriano, que fue muy bien marcado pero tuvo pocas oportunidades y en la que tuvo clara, encontró a Viera, uno de los mejores de la cancha bien parado en el arco.
En el complemento, San Pablo jugó mucho mejor que Nacional, que se preocupó de ir contra el arco brasileño pero sin orden, sin ideas, chocando permanentemente contra una defensa sólida y bien parada. El equipo de Pelusso intentó por arriba, por abajo, pero sólo con lo que tenía, demasiado poco para superar a un equipo que estudió a Nacional y que además jugó mejor que su rival tácticamente, siendo impecable, teniendo varias posibilidades de anotar, logrando que se agigantara la figura de Viera en el arco tricolor.
Por otra parte, además de ser superado futbolísticamente, el equipo de Pelusso le facilitó la tarea a los defensores de San Paulo, porque se repitió en centro, autoconvenciéndose que no llegaban al arco de Rogerio ni por abajo ni de media distancia; entonces apelaron a la vieja fórmula de buscar al «Chengue» en el juego aéreo y ahí se terminaron los argumentos de Nacional. En definitiva un cero que no define nada porque si bien San Paulo se llevó un empate meritorio del Parque Central, jugando mejor, tampoco el equipo tricolor va a regalar nada y puede dar la sorpresa en la revancha.
NACIONAL O
Alexis Viera (7)
Pablo Caballero (5)
Mauricio Victorio (4)
Deivis Barone (5)
Adrián Romero (4)
Mathias Cardaccio (5)
Oscar Morales (5)
Diego Arismendi (6)
Martín Ligüera (4)
Richard Morales (5)
Bruno Fornaroli (4)
DT: Gerardo Pelusso.
Cambios: 66′ Nicolás Bertolo (4) por Oscar Javier Morales, 71′ Diego Vera(4) por Martín Ligüera.
SAN PABLO 0
Rogerio Ceni (5)
Alex Silva (5)
Miranda (6)
Zé Luis (5)
Eder (4)
Hernan (6)
Richarlyson (5)
Eder Luis (5)
Jorge Wagner (5)
Borges (4)
Adriano (5)
DT: Muricy Ramalho.
Cambios: 46′ Fabio Santos (5) por Zé Luiz, 66′ Hugo (4) por Jorge Wagner.
Tarjetas amarillas: 22′ Richarlyson (SP), 33′ Wagner (SP), 50′ Mathías Cardaccio (N), 51′ Pablo Caballero (N), 56′ Adrián Romero (N).
Arbitros: Ruben Selman (5), Osvaldo Talamilla y Sergio Román (Terna de Chile).
Cancha: Parque Central.
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