La albivioleta copó las calles de Rivera
Mientras los hinchas se dirigían al Estadio Paiva Olivera, el termómetro de Plaza Flores (cercano al mismo), indicaba 38 grados. Los que pensaron que ello podría favorecer a los locales se equivocaron, en realidad esto fue en la práctica lo que detuvo el accionar de Ruben Paz.
Los pocos hinchas de Capurro, algunos descamisados con toda lógica, tenían en sus manos las camisetas blancas y violetas, y en las proximidades de los supermercados, cruzaron la línea al grito de: «Fénix sube, Fénix sube… cambiando aquella vieja frase de otros años de ¡El Fénix no baja!
La solidaridad de varios clubes de Rivera para con Frontera, tuvo su acción medular en el apoyo de las charangas del Club Cuñapirú, pretendiendo alegrar la tarde que fue dominada por el intensísimo calor.
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