- Picaflor, ¿qué novedades tiene para hoy?
- El colega de El Observador, Marcelo Decaux, destapó en la víspera una serie de irregularidades que ocurrieron el pasado viernes en el Palacio Peñarol, cuando cuatro barras coparon la sede y le exigieron al gerente contador Jorge López, $ 20.000 para las entradas del fin de semana. El relajo que armaron fue fenomenal, hubo escenas propias de las películas del Lejano Oeste, no hubo nadie que les parara el carro y los desalojara del lugar.
- – ¿Y los dirigentes?
- – No estaban. Y aquí arranca la historia que El Picaflor quiere compartir con sus lectores…Hay mucho malestar en un sector del funcionariado del club porque los dirigentes les hacen versos, les piden esfuerzos económicos porque no les pueden pagar los salarios en fecha, lloran miseria todos los meses y resulta que el viernes cuando llegaron los dos integrantes de la barra, apareció la guita debajo de la tierra. Los funcionarios de Peñarol están muy molestos porque dicen que mientras a ellos les pagan tarde, con vales, “para los integrantes de la barra siempre hay efectivo en caja para darles; sacan la plata debajo de la tierra”.
- - Es una vergüenza lo que está pasando con la barra y los dirigentes de Peñarol.
- – La versión que le dieron al plumífero es que los cuatro barras que fueron al Palacio el pasado viernes y retiraron los $ 20.000 para comprar las entradas en el Estadio Franzini el domingo, no repartieron la guita y hubo un grupo que se quedó afuera y no pudo entrar y/o tuvieron que hacer colectas entre ellos para pagarse la misma. Ese grupo de unos ochenta hinchas, fueron los que se dirigieron al término del partido a la sede de Nacional y rompieron los vidrios de la fachada del edificio sobre la avenida 8 de octubre. “Como no les dieron plata, la represalia de ellos fue ir a la sede de Nacional, provocar destrozos para perjudicar a Peñarol, sin importarles que nos pueden sacar puntos en la AUF” , comentó el informante que estaba indignado con los hechos.
- – ¿Qué pasó con el “Maradonita” que se había instalado a vivir en el Palacio Peñarol?
- - Lo desalojaron con la cocina y la heladera al hombro…Otros miembros de la barra que estaban en contra del Maradonita, coparon la sede y lo obligaron a abandonar el lugar. Algunos barras también están muy calientes porque hay un integrante de la misma que está trabajando en el Palacio Peñarol, que “tiene la camiseta puesta del club y se gana la guita laburando” al que le están haciendo la vida imposible porque lo consideran un desertor, un alcahuete de los dirigentes.
- – Perdón, Troquílido, ¿los dirigentes qué hacen, qué dicen ante este caos?
- – Los dirigentes están pintados. La situación los superó. Un funcionario le comentó al troquílido: ” los dirigentes les tienen miedo a los integrantes de la barra y por eso ellos vienen, meten la pesada, exigen plata, amenazan, zamarrean a los funcionarios y nadie se hace respetar. Tampoco los denuncian a la policía porque temen represalias”. Este círculo vicioso ha desembocado en un vacío de poder en el club que nunca antes había ocurrido.
- – Cuanta razón tenía la ministra Daisy Tourné cuando le pidió a Juan Pedro Damiani que se hiciera cargo de sus barras bravas; ¿no?
- – ¡Por supuesto! Es impresentable que el coordinador institucional de Peñarol pretenda lavarse las manos, evadir la responsabilidad que le cabe por el descontrol de la barra brava del club, cuando él les entrega guita todos los fines de semana y según denunció el colega Decaux, les paga una mensualidad de $ 15.000 a dos de ellos, como capos de la organización.
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