HAY QUE AVISARLE

Peñarol debe jugar

Por Enrique Yanuzzi

Washington Cataldi, uno de los más grandes dirigentes que dio el fútbol uruguayo en cien años, siempre decía: «nunca hay que reunirse los lunes después de un arbitraje contrario a Peñarol, todos estamos con la sangre caliente». Sabias palabras, en caliente puede pasar cualquier cosa.

De la misma manera que muchas veces fue beneficiado por los arbitrajes, esta vez en la «calesita» del fútbol, le tocó parar en dos trabajos referiles con errores, que perjudicaron a los aurinegros. Esto es tan viejo como el propio fútbol.

Luego de las finales, Peñarol resuelve «patear» el tablero y dice que no juega la Liguilla. No es lógico pensar que se pueda establecer algo sin los grandes en este país. Esto que hace la directiva carbonera, es presión.

Toda la verdad no se dice en el escueto comunicado de los aurinegros, Peñarol quiere que se vaya el Colegio de Arbitros, también pide el cese del Tribunal de Penas, no quiere que en un futuro cercano Daniel Bello esté al frente de la Escuela de Arbitros del Uruguay. Además de bajarle el pulgar a Méndez y Larrionda.

Peñarol sin dudas ha cambiado hace muchos años su política deportiva en todos los terrenos.

Nadie va a discutir los éxitos deportivos locales, en ocho años los aurinegros ganaron seis campeonatos uruguayos, sus planteles profesionales cobraron siempre en fecha, Las Acacias pasó a tener un entorno con cuatro tribunas prefabricadas, se hizo una gran obra en el Palacio Güelfi, edificando en toda la manzana. En fin, triunfos y obras, quizás sólo le faltó lo que ha estado ausente en todo el fútbol uruguayo de los últimos tiempos, un triunfo internacional.

Sin embargo, esta administración no ha tenido autocrítica, parecen infalibles, se han llamado a sí mismos como una isla dentro del fútbol uruguayo y eso no es así. También están otros ejemplos de buenas administraciones y de logros deportivos.

Por ejemplo la directiva de Peñarol no analizó por qué los aurinegros, en los últimos cinco clásicos, siempre terminó los partidos con menos de once jugadores. Tampoco se ha planteado por qué pasó lo de Chile, cuando el problema de Bizera, lo de Flamengo o lo peor de todo lo sucedido frente a Nacional luego de empatar con diez y estar a un paso de ser campeón del Clausura 2000.

Pregunto: ¿todo fue culpa de los árbitros? Cuando se conoció el tema de sanciones preventivas, los aurinegros tomaron un camino, optaron por colocar a los jugadores, en una moña al reglamento, y luego no los tuvieron en las finales. Esa fue una determinación desacertada de la política asociacionista de Peñarol.

Hoy Peñarol no puede negarse a jugar la Liguilla Prelibertadores de América, no lo deja su historia de Penta Campeón continental, no lo deja su octava ubicación según FIFA, en donde sólo es superado por el Santos de Pelé en el Siglo, estando por encima del resto de todos los equipos sudamericanos.

Peñarol debe mirar hacia adentro y si tiene que apuntar contra alguien que lo haga con claridad, no sirven las medias tintas. No sirve amenazar con el «no juego más» como si todo se tratara de un tira y afloja.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje