MARTINELLI. DESGARRADO STONE SE BORRO SOBRE LA HORA

Iron Alley entró último a la recta final y terminó ganando por un cuerpo y cuarto con sport de $ 17,25 por $1

Lamentable deserción del favorito Stone en el clásico «José Martinelli Gómez», cotejo básico de la jornada dominical. En la mañana de la carrera el notable alazán que entrena Jorge Gutiérrez hizo un pique y volvió desgarrado.

Iron Alley, un ganador de dos carreras en seis presentaciones, dio el batacazo.

Pagó $ 17,25 por 1 y todos a la bolsa. El zaino que entrena Pablo Marcelo Blanco fue confiado a Núber Mieres y el popular Pocho le brindó una faena de las suyas. Lo frenó en los primeros 400 metros, dejando que los veloces de verdad quemaran sus mejores energías, en un comienzo violento. Cuando el panorama entró en su faz definitiva, presentó a su conducido con un remate pletórico de bríos. Aunque es una carrera de 1.000 metros, casi todos venían borrachos. Descontó lo indescontable y cruzó la meta con casi dos cuerpos de ventaja. Mieres nos tiene acostumbrados a estas clases y en esta ocasión mereció nuevamente encendidos aplausos, como así también su entrenador, Pablo Marcelo Blanco, que recuperó un pupilo que venía de entrar a diez cuerpos de Rocco hace veinte días. Adelantó 100 metros y a cobrar.

Segunda Ultrarrealista, que pagaba en dólares. La zaina que entrena Miguel Storace alcanzó una actuación consagratoria. Ganadora de tres carreras en siete presentaciones, muestra a las claras que estamos en presencia de una pieza de subido valor. Vino entre las de atrás y atropelló con tremenda fuerza.

Le ganó bien Iron Alley, pero tiene derecho a réplica. Viene a más y es buena. Tercero Cally Fitz, dando muchas esperanzas. En los comienzos de la recta final se mostró pletórico de bríos, pero luego no siguió y quedó ahí. Cuarto Extravagante, otro que alcanzó una actuación gratificante. No sintió el cambio. Y quinto Az de Clark, malogrando elevada cotización. Adentro y afuera. Largaba del lado doce el conducido por Deividi Gaier y a los cien metros estaba en los palos. Es una luz de ligero y cruzó por delante de todos sin tocarlos. Tomó claras ventajas y la carrera parecía no tener color. Sólo corría el entrenado por Ivo Pereira. Pero, hete aquí, inesperadamente se le terminó la nafta. Cuando estaba dominado, se plantó. Se vino el malón y lo dejaron quinto. Nadie podía creerlo, sus partidarios hacía rato que venían aplaudiendo su triunfo. El más rápido de los atropelladores fue Iron Alley, quedándose con los honores del triunfo. Pero Ultrarrealista y Cally Fitz no desentonaron y claman por una nueva oportunidad.

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