Un fin de semana en el que los errores se pagaron caro
Fernando Dacal logró el 3º registro el sábado en tandas clasificatorias, a casi un segundo del Pole Position.
Sin embargo, tras la denuncia efectuada por el equipo Peugeot, cayó hasta la 13ª colocación y eso, extrañamente le favoreció.
Esto dicho porque ante la tonta denuncia del espejo, tuvo pie como para buscar también alguna tontería –de la que todos los autos del Superturismo tienen– y proponer una contradenuncia.
Así fue como luego de estar sentados en el pasto buscando cosas, notaron la falta de la manija de las puertas del Peugeot y que las entradas de aire delanteras de estos autos no estaban por debajo de la línea del eje, tal cual estipulan los reglamentos.
Debido a estos 2 items, las autoridades desclasificaron a Cadenas que tuvo que irse también para el fondo del largador, más precisamente hasta el 12º cajón.
El piloto del VW Gol se vio fortalecido ante los propios rivales y la gente dada la posición tomada cuando fue invitado a retirar su denuncia –tras una mediación que no debió de existir– posición que también adoptarían los del team Peugeot.
Dacal tuvo un auto espantoso, con el que no podía pelear el campeonato a Cadenas y menos largando éste desde la posición de cuerda.
La constancia y el hecho de no bajar nunca los brazos le significó llegar otra vez al título aun cuando todo en la pista parecía perdido.
El piloto con el equipo, patrocinadores y allegado, festejaron la obtención del título el jueves por la noche en el Taller Pulsar.
Fernando Dacal
El piloto del Renault Clio –que largó desde el 2º cajón de la grilla- tomó la 2ª posición de la carrera y durante todo el tiempo correteó, sin resultados, a Juan Pablo López.
Eso hubiese sido así hasta hoy, de no mediar un exceso de su compañero de equipo, Daniel Ferra, cuando atropelló desde atrás y sin miramientos a López.
Este, a pesar de todo, se pudo mantener en pista y tomar la posición de escolta, por detrás de Paullier quien –de allí en más– no cedió la vanguardia, a pesar de sí ir cediendo terreno vuelta a vuelta.
Nacho festejó la victoria y el campeonato por un giro, al circuito más extenso de El Pinar, hasta que su sonrisa se volvió mueca cuando –en la balanza– al Clio le faltaron 4 kilos para llegar a los mínimos reglamentarios.
En uno de los peores días de su vida, Paullier –que había cumplido una excelente gestión en pista– pagó carísimo el error que cometió largar muy justo en kilos, sin pensar en los imprevistos que en cualquier carrera pueden aparecer.
La opción del piloto fue sacar algunas pesas del auto y poner más combustible, pensando en contrapesarlo sin resignar potencia.
Lamentablemente, en cada giro hacia la izquierda (se hizo más notorio en el «Cajón») el Clio fue perdiendo nafta por la tapa del tanque, hasta llegar a esta realidad con Nacho sin victoria ni título.
El jueves por la noche, el piloto acompañó a Dacal en el festejo del campeonato, realizado en el Taller Pulsar.
Ignacio Paullier
Siempre hemos dicho lo que pensamos y vemos, sin ocultar nada, aun cuando esto no les guste a muchos.
Eso, en el ambiente del automovilismo, en el que a la mayoría les gusta escuchar sólo lo que quieren oír- nos, ha valido tener menos amigos y patrocinadores.
Sin embargo, el haber optado por seguir en esta línea nos da la enorme alegría de saber que contamos con todo el apoyo y respeto de quienes semana a semana nos siguen y son, en definitiva, nuestra razón de ser.
Por ello, aquí va el resumen con lo que vimos y pensamos de la última carrera del Superturismo.
Clima de tormenta
Tras las tandas clasificatorias del sábado, donde Enrique Cadenas marcó el mejor registro, el equipo Peugeot denunció a Fernando Dacal (que había clasificado 3º por la falta del espejo retrovisor del lado derecho.
El piloto del VW fue desclasificado y a partir de allí, se abrió un nuevo período de denuncias y apelaciones por lapso de una hora.
En este, Dacal, los miembros de su equipo y casi todos los pilotos y preparadadores (exceptuando a los de Peugeot, obviamente) encontraron que a los autos de Cadenas y Fresnedo les faltaban las perillas de apertura de las puertas y que las entradas de aire delanteras, permitidas por reglamento desde la altura del eje hacia abajo, estaban desplazadas hacia arriba.
Eso motivó que también los autos de la marca se fueran para el fondo de la grilla y se reclasificaran las posiciones originales, logradas en base a los tiempos.
La mediación
Sobre el final de la tarde y luego de las denuncias efectuadas que determinaron las reclasificaciones, se intentó una mediación por parte de un conocido periodista de nuestro medio.
En ella se proponía dejar de lado esas denuncias, hacer como que no hubiesen existido y por el bien del automovilismo seguir adelante.
Allí se paró firme Fernando Dacal, desestimando la idea por respeto a los demás competidores.
La gente
El domingo, en momentos previos a la competencia, la gente comentaba sobre estos hechos y ya comenzaba a tomar partido.
Con el autódromo casi repleto, quedó demostrada la desaprobación a la resolución del equipo Peugeot cuando, en momentos del abandono de Cadenas, se vió a la gente saltar y gritar en varios sectores de la pista.
Lo que aún resultó más llamativo fue que cuando Marcello Bresciani entró a boxes, luego de que se le mostrara la bandera negra, fue aplaudido por el público que estaba del lado de enfrente.
Lo que pensamos
Pensamos que, en un fin de semana donde las presiones volvieron a estar presentes, en el equipo Peugeot se equivocaron de principio a fin.
Creemos que los hechos registrados en el autódromo obligan al equipo a un replanteo, con vistas a su participación en la próxima temporada. Nos referimos a la parcialización extrema del público y la solidaridad expresada por los pilotos y preparadores rivales hacia Fernando Dacal, que por ser sumamente extraordinarios deben ser considerados minuciosamente.
Más allá de eso pensamos que la mediación que se esbozó fue desacertada, máxime si se tiene en cuenta que la solución propuesta era desandar todo el camino y dejar desprotegidos a otros protagonistas que, en cualquier circunstancia, tienen los mismos derechos y obligaciones que los que peleaban el título.
Juan Pablo López fue, sin dudas, el piloto del fin de semana en el cierre de los campeonatos nacionales del Superturismo.
Desde el comienzo de la competencia como a lo largo de todo el año, el piloto trabajó en silencio, sin alharacas y registró el 2º tiempo en tandas clasificatorias, logrando meterse entre Cadenas y Dacal.
Tras las denuncias y contradenuncias de los equipos que tenían a sus pilotos en los primeros lugares de la tabla anual, López salió favorecido y largó desde la Pole Position.
De allí hasta el autazo de Daniel Ferra, López dominó sin inconvenientes y lograba diferencias que le mostraban como el referencial de la carrera.
Así comenzó a corretear a Paullier y a pesar de descontar metros importantes en cada giro, no pudo llegar hasta su línea.
Finalmente, tras los pesajes y la desclasificación del ganador, este correctísimo y muy querido piloto quedó como el definitivo vencedor de la carrera.
Por los puntos obtenidos en esta competencia de cierre, Juan Pablo se quedó con el Campeonato Clausura y por la sumatoria anual llegó hasta el Subcampeonato Nacional, como escolta de Dacal.
El de López ha sido un trabajo destacadísimo, máxime si se tiene en cuenta que
es privado y todo lo que ha logrado ha sido en base a su propio sacrificio y la ayuda de su padre.
Ambos estuvieron presentes el jueves acompañando el festejo del título junto a Fernando Dacal.
Enrique Cadenas tuvo el campeonato en sus manos en varias oportunidades y lo perdió tras dos errores que comenzaron con la denuncia que detallamos aparte.
Después de obtener el mejor guarismo en tandas clasificatorias, con un auto exuberante a pesar de llevar 50 kilos de lastre, el piloto hipotecó todas sus chances con esa denuncia, realizada sin pensar y sin medir sus consecuencias.
Cadenas ha dicho que la desición no partió de él sino del director deportivo del equipo pero que, de cualquier modo, la avaló, pensando en que actuaban correctamente, ya que lo que está escrito es para ser respetado.
Hasta aquí llevamos dos diferencias. La 1ª es que para decir eso y actuar en consecuencia se debe estar seguro de no buscar la paja en el ojo ajeno sin ver el árbol en el de uno. Esto es que para denunciar, antes se deberían de haber asegurado de tener sus autos en perfecto estado.
La otra es que al no influir directamente en el desempeño del auto, con la tranquilidad que le daban las diferencias marcadas en las clasificaciones y largando desde la Pole, las nimiedades se podían haber obviado.
Fundamentalmente, además pensando en no tomar una medida totalmente antipática que terminó poniendo a todo el mundo en su contra.
Más allá de eso, en carrera, el piloto tuvo una largada brillante, remó desde el fondo, apiló rivales y tiró lejos a Fernando Dacal, su oponente más importante en la lucha por el título.
Todo fue perfecto hasta que transitando en la 5ª posición y con el campeonato en su mano, se decidió sobrepasar la línea de Marcello Bresciani.
Ese fue su error definitivo. No había necesidad de buscar nada y se apuró, ya que todavía faltaba más de la mitad de la carrera y porque, tal y cual se veía, el sorpasso podía generarlo en cualquier momento, sin necesidad de arriesgar el título.
La carrera de Cadenas terminó cuando Bresciani, intentando retomar la posición a la salida de la Curva del Parador, pero ya yendo por la rectita que los deposita en los mixtos, siguió acelerando y le pegó en el cuarto trasero del lateral.
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