El libro del Picaflor

–Picaflor, ¿hasta cuándo el fútbol va a seguir montado arriba de un polvorín?

–Hasta siempre… Es un enfermo crónico que por más que los dirigentes digan que lo quieren mejorar y que los dueños de Tenfield SA argumenten que quieren mejorar su organización y el producto, los hechos demuestran diariamente que es como la iglesia del pueblo del Troquílido: no tiene cura.

–¿Qué dice Figueredo a todo esto?

–Bueno, usted sabe que Figueredo no está en el país desde hace más de 20 días. De todos modos, está al tanto de todo lo que está ocurriendo en Montevideo. Sus colaboradores directos lo llaman, él llama, lo llama su secretaria privada; lee los diarios por Internet, en fin, está enterado… Los dirigentes de Peñarol están muy molestos –así lo han dicho públicamente en la audición partidaria– por su prolongada ausencia durante la crisis, pero no se han atrevido a quitarle el respaldo, como sí lo hizo Defensor Sporting, por ejemplo.

–Lo que ocurre es que el contador Damiani está entre la espada y la pared, no se olvide que su hijo Juan Pedro es el presidente interino de la Asociación. Qué curioso, ¿no?

–Si no fuera por esa incómoda situación política, el contador Damiani hace tiempo que le hubiera encendido la mecha y no quedaba títere con cabeza en la Asociación. Amigos del plumífero le han confesado que el contador le ha manifestado reiteradamente a Juan Pedro que se vaya al diablo, que él está para otras cosas más importantes, que es un hombre exitoso en su vida particular y no necesita de la promoción del fútbol para trascender personalmente, pero hasta ahora esas palabras no han surtido efecto en su hijo. Juan Pedro considera que él tiene una deuda de lealtad con Figueredo y se aferra al timón de una balsa que hace agua por todos lados. Con otros protagonistas en el Ejecutivo, esta historia hacía meses que hubiera terminado.

–¿Y qué sabe del nuevo neutral que va a representar a Nacional?

El Picaflor tiene el nombre de un candidato de fierro para ocupar la plaza que dejó casualmente el economista Ache en la AUF pero no está autorizado a publicitar su nombre. La única pista que le puede adelantar es que se trata de un dirigente que no votó a Ache en las elecciones del domingo.

–¿Cómo?

–Como acaba de leerlo… En las últimas horas, ha circulado la versión que el señor Carlos Rodríguez Batlle iba a ser el representante de Nacional en el Consejo Ejecutivo pero fuentes bien informadas le advirtieron al Troquílido que Ache tiene un as escondido en la manga para meterle a Figueredo.

–¿No me va a dar una pistita más?

–Ninguna pistita; nada. Las fuentes de información son sagradas y El Picaflor debe respetar los pactos éticos. La chance que tiene Rodríguez Batlle — el hombre de los dos apellidos, como lo llama el contador Damiani– existe pero no tiene la prioridad para actuar como neutral. No se olvide que él fue removido de CAFO por la presión que el contador Damiani le metió a Figueredo. Llegado el momento, eso podría volver a jugar. En cambio el candidato de Ache es como el carro de El Chaná, está fuera de concurso…

–¿Usted está enterado que hay dirigentes electos de Nacional que podrían no asumir sus cargos?

–Esa versión circuló ayer en la sede tricolor… Dicen que Magurno y el doctor Balbi no asumirían en la nueva directiva. Es más, el sobrino del doctor Della Valle, a quien le ofrecieron permanecer en la delegación ante la AUF, tampoco estaría dispuesto a seguir en el cargo. Eso es lo que se comenta, lo que no quiere decir que sea cosa juzgada.

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