UNA LUCHA CENTENARIA CON LA PROPIA HISTORIA
Fue en la época amateur, cuando se jugaba por la camiseta, el orgullo y el honor, cuando surgía hacia el mundo, la estirpe de los grandes campeones, cracks indiscutidos que dieron lustre al balompié celeste.
River Plate tu grato nombre. Vividos que fueron momentos opacos, grises en las páginas de su existencia, los darseneros devenidos al verde y naturalista pase del Prado, han mantenido un sello de perfil bajo y proficua cantera inagotable de buenos jugadores, que han permitido establecer su permanencia sin sobresaltos en el difícil profesionalismo.
Más allá de tropezones que le han llevado, en el ámbito deportivo, a perder la categoría y transitar en la difícil divisional de ascenso, sobre todo cuando la antigua «B» implicaba superar un escollo erizado de dificultades, enfrentado a equipos, canchas e hinchadas, que se constituían en el «horcón del medio» para el más pintado.
El Sub Campeonato Uruguayo del 92, con la conducción de Víctor Púa, sin duda alguna es la campaña de mayor significación plasmada por la institución albirroja.
Fábrica de goleadores, puso a disposición del fútbol uruguayo, por ejemplo, a los Morena, Victorino o Zubía.
Sin embargo, sería injusto con su propia existencia dejar de señalar que por sus tiendas pasaron campeones del mundo como el profesor Romeo Vázquez o Eusebio Ramón Tejera, lo mismo que Luis Alberto Luz, Chirimino, Vicente Mouriño, el Pocho Celedonio Rey, Contardi, Severino Varela, Luis Radichi, Morel, Carlitos Goyen, Tola Antúnez, Bareño o Eduardo Pierri, simplemente para enhebrar de manera imaginaria los nombres más rutilantes que atesora su hinchada.
River Plate tu grato nombre.
Se acabó lo que se daba y habrá que asumir la responsabilidad de una prueba concluyente. Nacional a un punto y en el Centenario.
Será «la prueba del nueve» para la alegre estudiantina de Juan Ramón Carrasco.
Mal que les pese a los botijas, deberán encarar una lucha centenaria con la propia historia, si es que justamente pueden torcerla y escribir la página más gloriosa de la era profesional.
Nada podrá borrar lo que hayan impreso en las diferentes canchas donde pasearon su fútbol vistoso y contundente, pero la historia la escriben los que ganan y dan vueltas olímpicas.
Esa es la cuestión, por cruel que parezca, y deberán afrontarla. Ha llegado la hora.
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