Recibo del hotel de Rocamora desmiente versión de dirigentes
Recordemos que éste desmintió la presencia de la colega en la delegación oficial que recibió a los árbitros argentinos, como integrante del equipo de protocolo que actuó en el encuentro Uruguay Chile, el año pasado, por las Eliminatorias.
Rocamora dijo anoche a esta página deportiva que los dirigentes no reconocen su trabajo ni su presencia junto a los árbitros en diferentes ámbitos porque quieren ocultar algo y tampoco quieren pagarle.
«Ellos dicen que no trabajé pero yo tengo las pruebas. Estuve en el hotel, en el Estadio Centenario, en el vestuario de los jueces, dentro del campo de juego junto a los veedores, en el Palco Oficial, en dos restaurantes y tengo fotos de todos estos lugares con los árbitros, veedores y dirigentes de la AUF. No sé cómo pueden los señores Domínguez y Corbo decir que yo no trabajé para la AUF, con todas estas pruebas que yo tengo. No me hicieron contrato pero no pueden negar que trabajé para la AUF».
Hija demandará a la AUF por daño moral
Con relación a la reserva de la habitación en el Regency, la colega adelantó que su hija que se encuentra en España, iniciará acciones legales contra los dirigentes de la AUF y la propia Asociación por daño moral.
«Acabo de comunicarme con mi hija Luciana (Cretenz), que está en España, y me dijo que va a iniciarle un juicio a la AUF y a los dirigentes por el daño moral que le han causado al hacer una reserva del hotel a su nombre sin su consentimiento. A mí la copia del recibo de la reserva me la dio Gabriel Franco (presidente de Progreso). El me dijo que había ido a pagar la reserva del hotel y que la plata se la habían dado en la AUF. Yo no sé cómo salió la plata de la AUF, habrá salido como varios. Roccamora dijo que la plata la pusieron los dirigentes. No creo que Franco ponga US$ 200 para pagarme una habitación. La reserva de la habitación no la pusieron a mi nombre para evitar sospechas de que fuera a quedarme con el árbitro. Pero como tienen la mente tan podrida… ellos primero actúan y después piensan, al revés de todo el mundo», explicó.
La colega aseveró que si en vez de Sergio Pezzotta el árbitro del partido hubiera sido de otra nacionalidad, no cree que la AUF la hubiera contratado. «Estoy casi segura que no me hubieran llamado para trabajar para ese partido si los árbitros hubieran sido de otra nacionalidad. Me llamaron por la relación personal que yo tengo con alguno de ellos», comentó la involucrada.
La periodista había reconocido la semana pasada en el programa Las Voces del Fútbol que había mantenido un vínculo sentimental durante seis meses con Sergio Pezzotta.
El Portal Montevideo.com. publicó el pasado viernes 11 una nota bajo el título: «AUF: Esto duele». En la misma, Rocamora fue consultada si pensaba que ella había sido contratada por la Asociación para hacer un mandado y fue categórica: «Sí». Y reconoció que la intención original de los dirigentes era que influyera en el árbitro Sergio Pezzotta para que torciera el resultado dentro de la cancha: «Sí, creo que sí. Si no, no tiene sentido, me podrían haber llamado para el resto de los partidos internacionales que hubo o para decirme que no les gustó mi trabajo, cuando en realidad en el informe de los veedores fue muy bueno… Ahora siento que los dirigentes me usaron. Me llamaron pero ahora no quieren reconocer mi trabajo. Pienso que quisieron sacar una ventaja deportiva pero no dieron con la persona indicada… Aprovecharon del conocimiento que yo tenía con el árbitro», dijo la colega anoche a este periodista cuando la consultó sobre los motivos por los cuales ningún dirigente de la AUF reconoce su vínculo ni su labor en el partido de referencia.
Llevó cafés al vestuario de los jueces
Contrariamente a lo que afirman los neutrales de la AUF que no tuvieron ningún vínculo con Yosselem Rocamora, ésta dijo lo contrario: «Después que ellos arreglaron todo con Franco, me reunieron un día con el señor Enrique Bellomo para presentármelo y para decirle qué tarea iba a hacer. Llevé el proyecto de protocolo que había preparado, para discutir los horarios y lugares que íbamos a llevar a los árbitros y veedores y Bellomo estuvo de acuerdo. Después fui a esperar al veedor de árbitros al Regency, porque el veedor del partido ya había llegado a las siete de la mañana. A los árbitros los fueron a esperar Alvaro Silva con Donato Rivas… El día del partido fui de mi casa al Estadio, porque ellos tenían una reunión en la cual no podía estar, pedí para irme a mi casa. Cuando llegué al Estadio los árbitros me pidieron que les llevara café, porque en el protocolo no me lo habían pedido y no lo incluí. Los cafés los pagó el señor Mario Romano (gerente general de CAFO). Cuando preparé el protocolo, hablé con Pezzotta y él me había pedido: sándwiches, Gatorade, un masajista, agua mineral.
Cuando llegué al estadio el encargado del vestuario que me conoce me pidió café para los árbitros y entré al vestuario a dejárselos. Si no hubiera estado autorizada, en un partido por las Eliminatorias no puede ingresar cualquier persona al vestuario de los jueces… No sé cómo ahora los dirigentes de la AUF pueden decir que no trabajé, que no me conocen. Después que le dejé los cafés a los árbitros, los dos veedores -de árbitros y del partido- me llamaron para que los acompañara e ingresé con ellos a la cancha. Me vio todo el mundo con ellos, mis amigos, mi familia porque hasta me mostró la televisión. Cuando fue a empezar el partido, el veedor de árbitros me pide que lo acompañe y subí con él hasta el Palco Oficial donde iba a realizar su trabajo. Vi un ratito el partido con él y después me cambié al otro palco que también es oficial, donde estaban presidentes de los clubes y otros dirigentes», comentó.
Bellomo dio pase libre en el estadio
Cuando la consultamos cómo hacía Rocamora para desplazarse dentro del Estadio por la cafetería, vestuarios de los árbitros, ingreso al campo de juego, Palco Oficial, la periodista relató como fueron sus pasos.
«A mí no me dieron acreditación; la secretaria del doctor Corbo me entregó una escarapela de la AUF y con ella me franqueaban el paso. En un momento los porteros me pusieron trabas y el señor Enrique Bellomo les dijo que estaba autorizada para desplazarme, porque estaba trabajando para la Asociación.
Pienso que no quisieron darme una acreditación porque para los dirigentes no estaba haciendo algo serio; quizás, por el mismo motivo que no pusieron la habitación a mi nombre cuando hicieron la reserva en el hotel», explicó Yosselem Rocamora.
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