"La obra es una cantidad de sentimientos"
Hoy decir Leonardo Reinaldo es decir Tabaré, seguramente como otros en su momento. Desde que tomó la posta en el club siguió los consejos de su padre, Nelson, un reconocido dirigente que estuvo nada menos que junto al gran Federico Slinger. De los sabios encuentros con su padre y amigo, su hijo lleva adelante una de las instituciones que se transformaron en un mojón de atención del basquetbol en Uruguay.
-Seguramente en esta remodelación se mezclan sensaciones que van más allá de aspectos deportivos.
-La obra es una cantidad de sentimiento, emociones y recuerdos. Ver al club de la forma en que quedo es un orgullo. En lo personal significa mucho porque ser dirigente se lo debo a mi viejo (Nelson), mi gran motivador. No se si fue la obra mas importante del club, pero es un cambio radical, porque lo que hace Tabaré es un aporte al basquetbol acompañando a su crecimiento.
-Pero tan importante inversión no solamente está destinada aspectos deportivos.
-Le dimos un impuso social a la zona increíble. Es tremendo ver la cantidad de gente que hoy en día utiliza las instalaciones del club y otros que quieren venir. Con esta realización no solo apostamos al deporte, sino para actividades sociales que puedan servir para entre otras cosas alejar a los chiquilines de malos hábitos disponiendo también de tecnologías para su desarrollo. Tienen la posibilidad de utilizar un cíber, es decir, la movida es muy grande, las felicitaciones llueven y eso motiva a seguir.
-¿Cuál fue el impulso principal para comenzar las obras?
-El impulso nace de un amigo que la vida me regaló, Ignacio. Pasábamos hablando de Tabaré hasta que me preguntó un buen día qué le hacia falta al club. Le dije que el piso flotante. Al poco tiempo me llama y me dice que ya lo tenemos. No lo podía creer. Luego empieza una movida de nosotros en base a una buena administración de fondos, sobrantes de entradas vendidas, apoyos extras de algunos sponsors y la barra de amigos del club. Luego de eso y como en toda reforma llega el «ya que estamos» comenzamos a averiguar presupuestos. En base a ello construimos una tribuna atrás de un aro, cómoda, y completamos las restantes. El punto inicial fue la cancha, y luego vino el resto.
-Los resultados deportivos muchas veces son impulsores de desafíos como lo es esta obra. -¿Estamos de acuerdo?
El deporte hace que el club tenga prestigio. Tabaré es un cuadro de basquetbol con el fin de competir lo mejor que pueda. Hoy día el basquetbol creció mucho a nivel económico y eso a veces genera desilusiones. Tabaré siempre trató de dejar en un nivel digno al club y ese es el objetivo principal que me propuse desde el primer día que asumí la presidencia. Acá apuntamos a lo social, las inversiones han sido grandes y la plata se va y uno apuesta a nivelar la balanza, pero lo principal es dejarle algo a las generaciones venideras. La obra lo que logró es demostrar que el dinero no solo se gasta en jugadores.
-¿El que llegue a Tabaré con que se va a encontrar?
Con un estadio totalmente renovado, han venido casi un centenar de personas que quedaron impactados con la obra, emocionados a full, en serio. Es un estadio coqueto con una capacidad digna para la Liga. Tabaré se transformó en uno de los clubes referentes en materia de canchas, no hay ningún tipo de dudas.
-Ahora, el haber invertido un dinero importante en una obra lleva a plantearse a las autoridades del club la forma en que se conformará una plantilla nada menos que para competir a nivel de Liga Uruguaya. ¿Como combinan eso?
-Lamentablemente los números de los jugadores están un poco excesivos, quizás a veces somos los dirigentes los causantes de ello. Está bien que el basquetbol se profesionalice pero de igual manera creo que cuidaría un poco más el deporte, entiendo que el jugador tiene que ganar lo mejor posible pero el basquetbol está creciendo demasiado rápido y no nos damos cuenta que esto es Uruguay.
Ser un equipo de Liga nos obliga a competir al mejor nivel y los números mandan, pero de cualquier manera no podemos hipotecar el club por tratar de formar un plantel para ir por cosas que no podemos. La motivación está, el principal objetivo es clasificar entre los 10 mejores de la Liga en la temporada, aunque antes de ello estará tratar de permanecer y no descender. Además, Tabaré se destaca en otro aspecto muy importante para los jugadores hoy en día, se paga en fecha. Eso hizo que varios jugadores, entre ellos tres de primer nivel, que nos han llamado para jugar en Tabaré.
El Club Atlético Tabaré fue fundado el 9 de julio de 1931 por un grupo de muchachos que se reunían habitualmente en la esquina de la avenida Rivera y Rafael Pastoriza (Pocitos nuevo).
Se propusieron nombres para denominar al club, se propuso el nombre «Incaudi», que significaba la cumbre de la intelectualidad y luego «Tabaré», siendo éste el elegido. Se decidió que la camiseta sería de color gris con dos franjas finas horizontales de color azul.
Al año siguiente en 1932, se concretó la afiliación a la Federación Uruguaya de Básquetbol para jugar el campeonato federal de tercera de ascenso, en aquel entonces tercera extra.
El plantel que logró el primer ascenso fue el siguiente, Luis Alfredo Ravecca (capitán), Ronaldo Esposito, Modesto Casterés, Walter Amarelle, Artigas Zufriategui, José Demoro, Washington González, Dante González, Orosmán Acosta Miranda y Alejandro Michaelsson.
En el año 1943 se contrata al entrenador Héctor López Robledo para que dirija los planteles del club y se colocaron segundos en el preparación y terceros en el Federal.
En el año 1946 Tabaré compra el predio para construir su cancha, la cual queda pronta en el año 1949.
Recién en 1947 (campeón al vencer a Nacional 62-50) luego de catorce años en segunda, se logra el tan ansiado ascenso a primera división bajo la presidencia de Manuel Pazos y el plantel que logró ese primer ascenso fue, Froilán y Luis Alberto Ualde, Juan Carlos Moratorio, Nelson Pazos, Héctor Amoroso, Luis Omar Scarone, Guzmán González Ruiz, Washington Dubra, Dante R. Méndez, Ruben Arias, León Svirsky (capitán) y Tulio González Lagorta (técnico)
El primer campeonato disputado en primera división, Tabaré consiguió el octavo puesto. En el año 1960 logra salir campeón de Primera División.
Este plantel estaba conformardo por: Lalo Fernández, Walter Márquez, Otero, Julio Gómez, Washington Poyet, León Svirsky, Piñeiro, Asuaga, Humber Blanco, Medina, Cosentino, Monzani y Augusto Machado.
El campeonato de 1961 también fue ganado por Tabaré, además ese año ganó los campeonatos de invierno, primavera, verano y el campeonato internacional de Mar del Plata, logrando así ganar todos los campeonatos que disputó.
El plantel que logró estos títulos es el que ganara el Federal del año anterior con las incorporaciones de Cotelo, Etchegoyen y Sormani y dirigidos los dos años por Dante Méndez.
En 1962 se consagra por tercera vez consecutiva como campeón federal y con este campeonato se lleva la copa en propiedad. Ese año también se ganaron los campeonatos invierno, primavera, Justo Orosco, Grasi y el campeonato internacional de Bohemios, pero esta vez dirigidos por Oscar Moglia.
En 1964 se vuelve a ser campeón federal de primera tanto en mayores como en reserva bajo la conducción de Olguiz Rodríguez.
En 1965 no se logra repetir lo de años anteriores pero se logra ganar el campeonato de la copa El Diario.
En el año 1966 termina el campeonato segundo en su serie y en 1967 termina en el quinto lugar.
Para 1968 Tabaré vuelve a ser campeón federal en mayores dirigidos por Walter Márquez..
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