APUNTES AL CARBON

RIVER ES UNA FIESTA Y PROLONGA EL CARNAVAL MAS LARGO DEL MUNDO

Golazos, en la mayoría de los casos, producto de la elaboración, factura técnica y naturalidad con que se llega a concretar el desenlace de las respectivas jugadas.

 

Gol.

Al cabo es el objetivo único, sublime y el más utilitario de este negocio.

Y no es una contradicción ni resulta una paradoja, porque que se sepa y hasta nuevo aviso, el reglamento y las reglas de este juego, expresan que los partidos se ganan con goles.

Gana el que mete la pelota en el arco de enfrente, en mayor cantidad que lo haga el rival en el propio, según lo señalaba Perogrullo.

Pero más que una obviedad o sutil ironía, el sustento de la aseveración, intenta profundizar en los caminos que llevan hasta el momento más importante y decisivo.

Por supuesto que todas las vías son legítimas.

Dentro de la ley todo vale y el gol admite diferentes fórmulas para concretarlo.

De corta, media y larga distancia, de cabeza, de chilena, de volea, tiro libre o de penal. El tema, no menor, es cómo se llega al mismo. Verdad absoluta no existe al respecto y todo es válido.

Como el viejo concepto de «la frazada corta» y «la frazada larga», que no es otro que indicar el riesgo defensivo que se corre si se ataca de manera masiva y, a la inversa, las escasas posibilidades ofensivas si sólo se piensa en la contención.

La respuesta es una sola. O varias, a despecho que parafraseando al cantautor Alberto Cortez, entendamos que «todo es cuestión de medida», como parece asumirlo esta renovada versión de Juan Ramón Carrasco.

«Genio y figura hasta la sepultura» el conductor de los «carasucias» salidos del laboratorio del Saroldi, demuestra su inteligencia sin renegar de sus convicciones a las que jamás traicionará.

Pelota al piso, presión asfixiante en todos los sectores, velocidad y, fundamental en sus jugadores, buenos gestos técnicos.

Prestación elemental para aplicar los procedimientos que inculca en los entrenamientos.

Pero también aprendió la lección que dice «nadie hace experiencia en cabeza ajena», por lo que toma precauciones en defensa, impensadas en otros tiempos de su carrera como técnico, incluida la propia selección, siendo curioso, por ejemplo, observar como ya no es común que le hagan goles por la vía de los centros aéreos, como supo acontecer con frecuencia inusitada.

Los Flores, Urretavizcaya, Giménez, Souza, Rodríguez, Zambrana y compañía, llevan su marca en el orillo sin lugar a discusión, integran el equipo que más goles ha convertido y que, sin duda alguna, más divierte a la gente.

El equipo campeón de un torneo y en cualquier lugar del mundo, resulta ser el mejor de todos y River Plate está en camino a concretarlo.

Por lo menos ya tomó la punta y se está probando el traje.

Al final del Clausura veremos si le quedó grande.

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