SE DISFRUTA DE OTRA MANERA
Biguá no es un campeón más. Sus números reflejan una campaña asesina en el certamen perdiendo escasos 9 partidos en 45 encuentros. Demoledor.
Pero el mayor mérito de quienes condujeron este proceso fue la identificación de los jugadores con la institución. La base, la columna, nacida en la cantera de Biguá, creada por un montón de profesionales liderados por más de 30 años por Alejandro Gava, quienes realizaron toda la escalera hasta encontrar la madurez de juntarse en primera y lograr lo máximo que es festejar el título de Liga Uruguaya. De diferentes generaciones del club, pero nacidos y criados en Biguá, Rovira, García Morales, Osimani, Cambón, Montes, Carvidon, Meira, son la demostración que éste debe ser el camino de nuestros clubes por mil motivos diferentes.
Identificación, un elemento clave que se perdió en los últimos 20 años debido al sostenido crecimiento del profesionalismo. Biguá logra recuperar la famosa identidad que lleva a que la gente viva y sienta diferente una consagración de este estilo.
Este ejemplo que logró poner en cancha el equipo de Villa Biarritz debe ser imitado por el resto.
55 Buisan No fue un camino sencillo el que siguió Biguá para poder volver a la cima, debió pasar momentos complejos y corrigió a tiempo aspectos deportivos y de planificación. Después de caer ante Malvín en el 2006, apostó todo a ganador. Dejó en el equipo a Osimani, Rovira, Carvidón y fue por el retorno de un hijo pródigo del club, como García Morales. Venía de ser desequilibrante en el TNA de Argentina y era recuperar a un jugador estupendo para nuestro medio.
Bajó considerablemente el promedio de edad con respecto al equipo del 2006 donde estaban Owens, Szczygliesky, Silvera, logrando una dinámica de juego y sobre todo una salud formidable para bancar a gran nivel toda la temporada.
Se dio el lujo de no ocupar la quinta ficha que en la idea original era para Mauricio Aguiar, permitiendo sobre todo en el Clasificatorio la utilización de Carvidón y Meira en la rotación de alero grande.
Encontró un extranjero desde el inicio que conformó como Mark Bortz, primer blanco campeón, se me acabó el discurso y la idea del entrenador era que hiciera pareja con el venezolano Aguilera que se lesionó antes del inicio del torneo. Llegó Franklyn en su lugar, atlético, vistoso, pero una suspensión aceleró su corte hasta reclutar a quien sería el más desnivelante de todos los extranjeros, el jamaiquino Kevin Young.
Marcelo Signorelli fue el elegido como entrenador y cumplió con creces la linda chance que le otorgaron. Trabajador, estudioso, siempre apostando a mejorar, fue también quemando etapas a media que el torneo se desarrollaba. Biguá jugó muy bien, fue vistoso, repartió equitativamente las ofensivas y logró un trabajo defensivo de muy buen nivel. Lo merecía.
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