EL LIBRO DEL PICAFLOR

Jugadores de Peñarol festejaron la derrota en un boliche nocturno

Miércoles 12 de marzo de 2008 | 11:03
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- Picaflor, ¿qué novedades tiene para hoy?

- La historia de hoy no tiene desperdicio ninguno y le va a servir a los hinchas de Peñarol y al flamante entrenador Mario Saralegui, para conocer lo que el profesor Esteban Gesto denomina el entrenamiento invisible” de los profesionales del fútbol…

- Por favor, vaya al grano y no empiece a filosofar.

- El sábado pasado, luego de la derrota en el Parque Viera ante Wanderers, tres jugadores titulares del equipo que dirigía Gustavo Matosas fueron vistos en un boliche nocturno cerca del Estadio Centenario, reducto elegido por la mayoría de los futbolistas para desestresarse del fútbol, por lo general, los miércoles de noche aunque también hay excepciones a esta regla.

- ¿Cómo dijo?

-Como acaba de escucharlo… Usted también no se haga el sorprendido porque es vox populi, vox dei, en todo el ambiente deportivo que hay un grupito de jugadores de Peñarol que están para la joda y no se cuidan como auténticos profesionales.

- Pero lo que usted está diciendo es muy grave y ameritaría una investigación por parte de los dirigentes de Peñarol.

- No gaste pólvora en chimangos. Los dirigentes de Peñarol tienen la información de primera mano que tres jugadores del plantel principal fueron vistos el sábado pasado, luego de la derrota en el Parque Viera, en el boliche Azabache, ubicado en el Parque de Los Aliados.

- ¿Cómo se enteraron ellos?

- Este mundo es chiquitito; un familiar directo de un consejero de Peñarol que los jugadores no reconocen porque no frecuenta ni Los Aromos ni el vestuario, le dijo a su pariente: “Mirá que anoche estaban en Azabache, Carlos Bueno, Franco y el Pollo Olivera”. El dirigente tomó nota y luego se lo comentó a algunos compañeros de la directiva –no a todos­ para no armar un incendio. De acuerdo a la versión que llegó al plumífero, el coordinador institucional JPD está al tanto de quienes son los integrantes del plantel –hay más trasnochadores dentro del grupo­ y sabe bien quiénes son los que están para la real joda y cuáles son los boliches que frecuentan. A veces, cambian de pesquero, se van a la old city y curten la noche en el boliche Macarena.

- ¡Con razón algunos de ellos arrastran las patas dentro de la cancha!

- Gustavo Matosas también lo sabía… Tenía que haber hecho como el Hugo De León cuando estaba en Nacional y salía a trasnochar por los boliches. El entrenador esperaba las primeras horas de la madrugada y recorría los espineles por el circuito de los boliches. Los jugadores sabían que el Hugo los marcaba de cerca y estaban obligados a cuidarse. Después, los resultados se veían dentro de la cancha.

- No me va a decir que no es lamentable que los técnicos tengan que perseguir a sus futbolistas profesionales para que no trasnochen.

- Puede ser lamentable pero es la pura verdad. Si Mario Saralegui y Ruben Paz quieren dar vuelta la pisada y encaminar a Peñarol por la senda del éxito, van a tener que estar dispuestos a ponerle coto a algunos futbolistas, caso contrario, están condenados al fracaso deportivo. En el Palacio Peñarol todo el mundo reconoce que hay jugadores que no se cuidan pero los dirigentes miran para el costado y se hacen los distraídos porque, coincidentemente, los que están para la chacota son representados por Paco Casal y tienen miedo de adoptar medidas disciplinarias contra ellos por eventuales represalias del Zar.

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