Con la destitución de Gustavo Matosas quedó en evidencia un nuevo fracaso dirigencial, acentuado en los últimos tiempos en la figura de Juan Pedro Damiani (hombre clave en las decisiones), quien cumple el rol de “presidente” bajo el rótulo de coordinador institucional.
Juan Pedro Damiani agarró el timón del barco tras el fallecimiento de su padre, el contador José Pedro Damiani quien, paradójicamente, dejó de existir el Día de la Independencia (25 de agosto), justamente algo por lo cual luchó de forma incansable dentro de la institución a lo largo de su vida.
A los pocos días de asumir bajo el rol de coordinador institucional y luego de haber renunciado meses antes a su cargo de vicepresidente, Juan Pedro Damiani retomó las negociaciones con Francisco Casal (con quien el contador mantuvo enormes diferencias, fundamentalmente tras lo que fue la transferencia a Europa de Joe Bizera, Cristian Rodríguez y Carlos Bueno, por las cuales Peñarol solamente cobró “chirolas” por los derechos formativos del “Cebolla”).
Ya con la alianza con el Grupo Casal consumada, la segunda medida que adoptó Juan Pedro Damiani fue impulsar la destitución de Gregorio Pérez. Esto generó gran repercusión, no sólo por el simple alejamiento de un ídolo de la hinchada, sino por el método utilizado (mediante un llamado telefónico).
Gustavo Matosas arribó así a la institución de Galicia y Magallanes, de la mano de Juan Pedro y el Grupo Casal. A los pocos días comenzaron a llegar jugadores en masa, cuando uno de los elementos manejados para cesar a Gregorio fue precisamente que no había dinero para nuevas contrataciones. En definitiva llegaron 14 jugadores, se fueron otros tantos, a varios de los cuales se les siguió pagando el sueldo. Pero al término del Apertura, Peñarol terminó en un vergonzozo 11º lugar.
Tras un pobre Apertura, a principio de este año, comenzaron a llegar jugadores representados por “Paco” que no eran tenidos en cuenta en Europa, pero que significan un egreso importante de dinero para el medio.
Así fue que se sumaron Rubén Olivera, Fabián Estoyanoff y Carlos Bueno. También se incorporó a Gerardo Alcoba (quien debía cumplir una sanción por doping), Omar Pérez, Marcel Román y Diego Fernández, quienes se sumaron a otra tanda que llegó por otras vías.
Los resultados no cambiaron y todo culminó con la destitución de Matosas, lo que de forma encubierta determina un nuevo fracaso dirigencial.
Pero a esto hay que sumarle la constante lucha interna entre los dirigentes, que incluyó renuncias no sólo de consejeros sino también el cambio en la delegación ante la Asociación Uruguaya de Fútbol.
Esto último no es un detalle más, ya que los doctores Amadeo Otatti y Juan Ramón Rodríguez Puppo estuvieron semanas al frente de la delegación, antes de presentar sus respectivas renuncias.
Días atrás fueron nombrados el doctor Jorge Campomar y el escribano Edgar Welker como los nuevos delegados, cuando éste había sido consejero y había renunciado. Pero a su vez, Welker arribó al Consejo aurinegro en sustitución de Ruben Marturet que a su vez también optó por irse bajo el mandato de José Pedro Damiani. A eso hay que sumarle la llegada de Fernando Alvez, gerente de divisiones formativas y a Eduardo Pereira, gerente deportivo, quienes estuvieron duramente enfrentados con el contador José Pedro Damiani.
En medio de este clima, los socios han demostrado reiteradamente su desconformidad, a tal punto que se han registrado asambleas con no más de treinta personas e incluso llegando a generarse discusiones y algún intercambio de insultos y golpes. Idearon una campaña de socios para “competir” en ese aspecto con el tradicional rival y resultó un fracaso.
Por si esto fuese poco, a nivel juvenil, el clima no cambia. A principio de año presentó renunció Ricardo Rachetti (presidente del Consejo Juvenil), quien fue seguido por sus compañeros de directiva. Si bien el proyecto encabezado por Víctor Púa recién está en sus primeras fases de desarrollo (se apostó a un contrato a cinco años) el mismo significa una gran erogación de dinero y los resultados no han comenzado a verse.
Cabe destacar al respecto que se está construyendo un complejo para las divisiones formativas, lo que en caso de concretarse será sumamente beneficioso para la institución.
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