El título que soñaron desde niños
No es común encontrar en un plantel campeón a jugadores que en su gran mayoría sean nacidos en el club. Desde la categoría «mini» seguramente Martín Osimani, García Morales, Rovira, Cambón, Meira, Nathan, Osimani (Joaquín), Montes soñaron con lo que en otras oportunidades lograron aquellos tricampeones federales de 1988, 1989, 1990 y sudamericanos en 1992.
La hora le llegó a ellos, a los gurises del club de toda la vida, a los que seguramente aplaudieron desde la tribuna a aquellos que también dejaron marcado a fuego el nombre de Biguá.
Por eso las lágrimas del «Sapo» Rovira, las mismas que hace tres años se le cayeron cuando algunos dirigentes del club quisieron erradicar al basquetbol.
«Quería ser campeón como sea. Estoy feliz por haberlo logrado, por mi familia y los hinchas. Me acuerdo de la asamblea que tuvimos cuando quisieron sacar el basquetbol del Club. Para todos ellos va el título», dijo el «Sapo» Rovira. «Esto es un trabajo de tres años y de mucho esfuerzo.
Hicimos suficiente mérito para conseguir este campeonato. Esta es una revancha por lo que sucedió el año pasado, pero las cosas por algo pasan» agregó Martín Osimani. «Fuimos los mejores.
Somos merecidos campeones» dijo el técnico Signorelli. «Todos queríamos esto. Me siento orgulloso por el grupo que consiguió algo muy importante» sostuvo Leandro García Morales. «El año no empezó bien para mí con Olimpia, pero ahora el basquetbol me pone acá, campeón. Me siento feliz de haber pertenecido a Biguá y haber ayudado a ser los mejores» expresó un sereno Omar Galeano. «I love you Biguá» le salió a Young y Bortz besándose la camiseta.
«Esto es un esfuerzo de tres años, pero más que eso, de la continuidad de ello. Este equipo de Biguá no se cansa, jugó siempre al basquetbol siempre sin importar cuántos días a la semana debía hacerlo», manifestó un serio Nelson Moreira.
El contador, uno de los principales gestores de esta consagración, pero no sólo de ésta, sino en aquellos dorados años en el cierre de la década de los 80 y el Sudamericano del 92.
Llegó la premiación, las copas, las medallas, la vuelta olímpica, rememorando seguramente muchos aquel 1985 cuando Biguá se instaló en primera división para hacer historia dentro del basquetbol uruguayo.
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