Fernando González espera resolución para después de Turismo
Por invitación del doctor Fernando González, a través de Ricardo Belbussi, LA REPUBLICA tuvo acceso a la propuesta de Hípica Rioplatense Uruguay SA para dirigir el escenario pedrense en los próximos treinta años. La misma está a estudio de la IMC y nuestro entrevistado espera una resolución para después de Turismo. Conocida la misma, se pasará a la segunda etapa que es la esperada licitación. Por lo tanto, todavía hay tiempo para afinar el lápiz. Para nosotros, lo ofrecido es fantástico, pero apunta más a Maroñas que a Las Piedras. Todo lo que se proyecta, que tiene un valor enorme, es para potenciar al turf e igualarlo a los mejores centros hípicos del mundo. Clínica veterinaria, escuela de jockeys, sauna, vareador mecánico, centro de doma, potro mecánico, moderna villa hípica, todo insuperable. Pero, siempre hay peros, proyectan 50 reuniones anuales de 8 carreras por reunión, los jueves… es un fiasco. Todo lo que hace en Las Piedras, apunta a mejorar Maroñas.
Maroñas con Las Piedras de la mano de Hípica Rioplatense Uruguay SA, es el doble milagro de Mascagni y Romántico. Este fue el caballo que ganó la mayor cantidad de clásicos en la historia del turf de las dos orillas, pero aquel le dio siete quilos y lo venció en tiempo récord mundial para la época: 2’31» en los 2.500 metros, del Comparación de 1938. Pese a los títulos, era superior. Las ruinas del viejo Maroñas, con un cierre de seis años (1997 2003), como por arte de magia se convirtieron en un esplendoroso escenario hípico gracias a Hípica Rioplatense Uruguay SA. Beneficiada con cinco Casinos, hasta ahora sólo utilizó cuatro, que producen increíbles ganancias. El mismo fenómeno se da con Las Piedras. Un escenario muy venido a menos, se verá rejuvenecido por una inversión de US$ 6.200.000 que dará mucha mano de obra y que presentará un Hipódromo digno. No será seis estrellas, porque todo lo que se hace, aspira a potenciar Maroñas. Las Piedras seguirá siendo un escenario de alternativa, aunque bien administrado, puede ser igual (ya lo fue en la década del 50) al gigante de Montevideo. Hacer un centro de ciudad modelo, para que dichos SPC luzcan en el máximo escenario del país.
Y aquí está el punto débil del proyecto. Algo parecido ocurre con Maroñas, es un Hipódromo de película con caballos de calesita. Seguramente con el impulso que tomará el escenario canario, mejorarán las programaciones.
Pero los pedrenses deberán conformarse con ocho carreras los jueves, con mejores premios sí, pero no hablan de carta clásica, ni de iluminar el predio, ni de proyectarlo en imágenes al mundo. Todo lo que se hace, es con la mira en el Nuevo Maroñas. Cuando con buenos dirigentes, se pueden realizar jornadas memorables como las que se hicieron en tiempos de bonanza. Los mismos que ahora se avecinan. Son los temas a corregir del proyecto salvador.
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