Cuando la ilusión se hace tangible
Por esas paradojas que presenta el fútbol uruguayo, tan atipico, tan nuestro, Tacuarembó se metió en la Liguilla Prelibertadores cuando el objetivo principal era no perder la categoría. A comienzo de la temporada el técnico Ariel Krasouski, que había llegado al equipo en los últimos partidos del año anterior, aceptó el desafío. Tacuarembó peligraba en el descenso y para salir de esa posición debia hacer una muy buena campaña y ganar y sumar. Los jugadores y el cuerpo técnico hicieron un pacto de fe: no perder en casa y tratar de obtener la mayor cantidad de puntos posibles fuera de territorio tacuaremboense. La idea habia que plasmarla y muchos escépticos, mirando de reojo la campaña anterior dijeron: ¡son pan comido!
Hoy esos están «atragantados» por la hazaña rojiblanca, con una respetable condición de locatario-locatario y con un grupo humano que «mete miedo», por el descaro de jugarle –pese a los riesgos– de igual a igual a los mas linajudos y de renombre del balompíé uruguayo.
Y el objetivo de Tacuarembó se cumplió ante Deportivo Maldonado, puesto que con el empate se salvó del descenso. Sin embargo 24 horas más tarde Peñarol, al ganarle a River lo ponía en el torneo liguillero.
«Me vine de Tacuarembó a ver el partido de Rentistas-Danubio porque podían ser dos posibles rivales en caso de que pudiéramos clasificar a la Liguilla. A la noche, iba a ir al Estadio Centenario pero opté por escucharlo por radio, ya que no lo quise mirar. Incluso durante el partido llevé a mi hijo a la escuela de fútbol de «Cacho» Blanco y allí vi el primer gol de Peñarol. Ahí recién me puse un poco más tranquilo», relata el técnico Krasouski sobre cómo vivió ese histórico momento
«Después comencé a recibir varios llamados telefónicos, los primeros –resalta– fueron los de mis compañeros, los profesores Jorge Castelli y Richard Cavalleiro; luego me llamaron otros componentes del cuerpo técnico, el presidente Squerra y amigos y allegados. Realmente fue una satisfacción enorme», reconoció.
Krasouski es enemigo de aceptar triunfos de antemano y siempre guarda «perfil bajo». Por eso cuando empataron con Deportivo Maldonado y de hecho se salvaron del descenso lo tomó con mucha calma.
«Me puse contento porque habíamos logrado el objetivo que era salvarnos del descenso, pero no dije nada. Incluso pensé que el vestuario sería un jolgorio por lo conseguido. Y me llevé una gran sorpresa porque no sólo no había festejos sino que había una gran calma, una tranquilidad que no reflejaba lo que habíamos alcanzado. Eso me demostró dos cosas. Primero que el plantel no festeja algo que era una obligación de nuestra parte y segundo, que están mentalizados para conseguir más cosas. Y así me gusta que sean mis equipo», precisó.
Krasouski reconoce que cuando se comenzó a principio de año, el objetivo era salvarse del descenso. «Lo de la Liguilla era una ilusión, pero paradójicamente si hacíamos los puntos para salvarnos (del descenso) podíamos meternos. Pero no pensábamos en ello. Luego nos empezó a gustar la idea y hoy nos encontramos aquí, con una clasificación entre manos y disputando el derecho a la Libertadores con los mejores equipos del año. Realmente para nosotros es un hecho que nos llena de orgullo y satisfacción«.
Obviamente que cuando se llega a un objetivo bajan las revoluciones. Sin embargo en Tacuarembó se da al revés. Se salvaron del descenso, ingresaron en la Liguilla y ahora apuntan a más. Sin embargo Krasouski navega en la humildad. «Si llegamos hasta acá fue por el gran trabajo y dedicación, profesionalismo o las ganas de los jugadores. A partir de ahora es otra historia. Si avanzamos y logramos una clasificación sería un sueño, pero el gran objetivo es la Liguilla y somos muy realistas en esto: es lograr hacer un buen papel. Demostrar que los partidos que hicimos ante Defensor, Peñarol, Nacional, Danubio, Rentistas y Cerro –con quien jugamos en casa– durante el año no fue casualidad, más allá de los resultados que obtuvimos ante ellos», señaló.
Consultado sobre si ya hubo contactos a nivel de dirigentes para continuar en la próxima temporada señaló que «se ha hablado en forma extraoficial. El presidente me ha dicho que me quiere para la próxima temporada pero no quiero pensar en ello, porque tengo un contrato hasta el 31 de diciembre y además en medio hay un torneo muy ambiciosos y muy importante para nosotros. Luego del 31 veré si no surge alguna otra oportunidad económicamente mejor, seguramente continuemos en el club, porque realmente tanto los dirigentes como el propio pueblo tacuaremboense me han tratado muy bien».
Krasouski le cambió la cara al equipo rojo y hoy, con mucha humildad recoge los frutos de su cosecha entre la alegría y el festejo de un departamento entero.
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