El libro del Picaflor
–Picaflor, cada día entiendo menos al fútbol uruguayo.
–Perdón, usted querrá decir que cada vez entiende menos a los dirigentes del fútbol uruguayo. El deporte en sí es maravilloso, está cargado de gloria e historia. Los que todos los días hacen algo para liquidarlo son los dirigentes que redactan reglamentos y estatutos contradictorios y/o dejan lagunas legales grandes como la Merín.
—¿ Tendrá solución algún día?
–No, definitivamente no. Si los dirigentes fueron incapaces de legislar, reglamentar, normatizar el fútbol en todos sus niveles cuando no existía el interés comercial de la televisión, ahora ya es tarde. A llorar al cuartito… Mire, El Picaflor, que tiene más suerte que Tarzán, para estar en el momento justo cuando se generan las noticias, está en condiciones de contarle intimidades que nadie sabe de cómo se cocinó la decisión que ha generado tanta polémica en las últimas horas.
–Cuente, cuente.
—El Picaflor caminaba ayer, a las 14 y 15, por la vereda de la calle Reconquista a la altura del 535 y se encontró con un ex dirigente y socio de Wanderers, Jorge Carve, quien le comentó que minutos antes se había cruzado con el doctor Daniel Pastorini, a escasos metros del lugar.
–¿Qué hacía el doctor Pastorini por la old city?
–Interesantísima su pregunta… El doctor Pastorini había concurrido a una reunión secreta, que se llevó a cabo en el 7º piso del edificio Citycom, que está ubicado en Reconquista 517.
–¿Con quién se reunió Pastorini?
–Acudió a una reunión convocada por el presidente en ejercicio de la AUF, Juan Pedro Damiani, que tiene sus oficinas –y las de su padre– en el edificio ubicado frente al Templo Inglés. ¿Qué estuvieron conversando Damiani Jr y Pastorini?
–Esta es la pregunta del millón.
–No tenga la menor duda que la reunión fue convocada por Juan Pedro Damiani para acordar la estrategia política respecto a la interpretación de la notificación a Peñarol y Nacional, de la resolución del Tribunal de Penas, respecto a la suspensión preventiva de los protagonistas de los incidentes en el clásico.
–Pensar que todo el mundo cree que fue el gerente Sureda el que arriesgó su pellejo.
–Bueno, eso es otra cosa; el contador Sureda realmente su jugó el pellejo y quizás su estabilidad laboral pero él comentó anoche en la AUF que, en ningún momento, fue presionado ni por Pastorini ni por Juan Pedro Damiani para firmar la comunicación de la suspensión preventiva de los jugadores de Nacional y Peñarol.
–Bueno, mire que somos grandes y nadie se chupa el dedo.
–El contador Sureda afirmó que no fue presionado y que firmó la comunicación porque luego de asesorarse con más de 10 abogados, todos le dijeron que su interpretación era válida y que si bien podía no ser compartida, tenía fundamento reglamentario. Y por eso, se jugó los boletos y le puso el pecho a las balas.
–Quiere decir que Pastorini y Damiani Jr se reunieron para conversar de bueyes perdidos.
–Ah no, ese verso no se lo cree nadie. Usted no tenga la menor duda que el motivo del cónclave del edificio Citycom fue acordar una solución formal para proteger a Peñarol. Sin saberlo, el gerente de la AUF apareció haciendo un mandado para los manyas, lo que generó gran malestar en tiendas de Defensor Sporting. ¿Qué hubiera pasado si la opinión de Sureda no la hubiesen respaldado Damiani y Pastorini?
–Le pasaban la factura, ¿no?
–¡Por supuesto!… Increíblemente, el gerente de la AUF, que no tiene potestades para tomar ninguna decisión importante –porque Figueredo y el Ejecutivo se las han cercenado– ahora aparece adoptando una resolución que puede terminar definiendo el Campeonato Uruguayo. ¿Qué talco?
–Un mamarracho.
—O una avivada de algunos, no puede ser que un funcionario sometido a jerarquía como el gerente general asuma una responsabilidad que es eminentemente política. Mientras el contador Sureda tuvo que poner la cara ante los dirigentes, los neutrales estaban desaparecidos en sus hogares y teléfonos celulares. Parece que se fueron de pesca.
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