Silencios que dicen mucho
Los futbolistas del Club Nacional de Fútbol hicieron efectiva anoche la medida tomada de no realizar declaraciones a la prensa hasta tanto no se resuelva favorablemente la situación de sus compañeros detenidos, al igual que lo habían hecho en la noche del miércoles los del tradicional rival. Manteniendo idéntico trato al acostumbrado cuando no hay un micrófono de por medio, algunos de los jugadores con los que LA REPUBLICA conversó sobre el tema, aclararon que ésta no era en absoluto una medida de protesta, ni representa tampoco alguna actitud en contra de los medios de prensa, sino que lo han tomado como una manera de «bajar la pelota al piso», para que las aguas vuelvan a su cauce, para que todo sea normal nuevamente y los tres futbolistas detenidos estén nuevamente junto a ellos lo más pronto posible. Los once futbolistas titulares ante Defensor ingresaron al campo vistiendo musculosas que contenían mensajes de aliento a sus compañeros, algunas con la leyenda «Fuerza Regueiro, Morales, Vanzini», y otras con la palabra «FUERZA» impresa en gruesos caracteres debajo de las caras de los tres futbolistas, Mario Regueiro, Richard Morales y Marco Vanzini. Los tricolores volverán a los entrenamientos esta tarde a las 16 horas, aprontando ya el partido del domingo ante River Plate, en el que –además de los tres ausentes anoche– no jugarán Martín Del Campo, Jorgeao, Pablo Islas y Alejandro Lembo, suspendidos preventivamente por el Tribunal de Penas de la AUF.
Todos bajo control
A partir de anoche, la zona de vestuarios del Estadio Centenario ya no es controlada por los porteros de la Asociación Uruguaya de Fútbol, sino que funcionarios uniformados del Ministerio del Interior son quienes regulan el tránsito por ese lugar.
Según explicó el funcionario policial a cargo en el camarín locatario (el de Nacional) debido a los incidentes del pasado domingo las autoridades desean tener un control estricto de quienes transitan por esa zona del Estadio, y para ello registran en una planilla el nombre y número de documento de identidad de cada uno que lo hace, y no permiten el ingreso a nadie que no tenga una función que cumplir en los vestuarios.
Las únicas personas que no tuvieron que «registrarse» fueron los integrantes de la delegación tricolor, es decir, futbolistas, técnico y ayudante, preparador físico, los dos masajistas y los dos utileros. Todas las demás personas vinculadas a los tricolores, desde integrantes del cuerpo técnico (Gesto, Dalmás, los doctores Salvarrey y Lluvizio) hasta cada uno de los dirigentes debieron cumplir con el ritual. La nota insólita de la noche la protagonizó el presidente Iocco, que no pudo ingresar a vestuarios por estar acompañado de su nieto, y la guardia dejaba pasar al dirigente pero de ninguna manera al niño.
Mientras sea para bien, aplaudimos la medida.
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