Canchas vacías
Por Enrique Yanuzzi
Se termina la temporada y una de las conclusiones que se puede sacar fue el ausentismo del público en las canchas.
Muchos son los motivos que se juntaron para llegar a esta situación alarmante. La gente se retiró, no va a la cancha los sábados y domingos. Cuidado, que no sólo se concurre al fútbol por el simple gusto de ver en acción a los deportistas que lo practican, también se arriba a una cancha, al estadio, por costumbre. Cuando la gente pierde esa costumbre, mezcla de deseo y de pasatiempo, es muy difícil que se pueda recuperar ese cliente.
El fútbol uruguayo se nacionalizó, buena cosa. Se terminó con un campeonato metropolitano y se jugó en todo el país. Se lograron plazas nuevas, estadio de buen nivel y todos pensamos que se iba a crecer. No pasó eso. Los equipos del Interior, al poco de transitar por el profesionalismo, ya tienen los mismos problemas que los capitalinos, deudas, dirigentes que abandonan y problemas por todos lados. También la gente faltó en algunos lugares, caso Maldonado y Rivera. Tacuarembó en cambio y por momentos Rocha y Payandú tuvieron sus tribunas pobladas.
En Montevideo el ausentismo llegó a cifras alarmantes.
Los grandes por años en fines de semana normales llevaban entre los dos unas 35.000 personas. Este número de aficionados fue bajando, temas económicos de los bolsillos uruguayos, mal fútbol, llevaron que hasta el 97 la media bajara a 25.000 aficionados entre los dos por fin de semana.
Las últimas muestras son terribles. Definiéndose el torneo, con equipos que están prendidos al título, se vende un promedio de 10.000 boletos sumando los dos partidos del Centenario.
Algo está pasando. Algo no cierra. De los otros escenarios capitalinos mejor no hablar. Promedio de 500 entradas vendidas, por espectáculo.
Antes, los domingos se llegaba a las 5.000, a veces más, juntando todos los partidos jugados afuera del Centenario.
El primer tema está en la televisación directa del partido del Estadio, compite con todos los partidos que se juegan en las demás canchas de Montevideo y del Interior.
Soy de los que le gusta dar soluciones, pues bien, el horario del partido televisado debe cambiar inmediatamente. Si el fútbol se juega a las 16 horas, el partido se debe disputar por lo menos a las 18 horas. Lo mismo pasa con el encuentro de los sábados, la divisional 2da. profesional está en clara desventaja.
Por supuesto que no alcanza con cambiar los horarios, también se tendrá que jugar mejor y la propuesta global deberá ser mucho más seria. Menos escritorios y más fútbol.
Lo que se viene para 2001 tiene cosas positivas y también de las otras. Entre todos se deberá buscar indefectiblemente que la gente vuelva, si no estará cerca el final que nadie quiere.
No alcanza con tener tribunas prefabricadas, buenas canchas, veinte cámaras de gran nivel para ofrecerle al mundo nuestro fútbol, se necesita la gente.
Hay que ir a buscarla.
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