El libro del Picaflor
–Picaflor, ¿cómo nadie había informado del gran atraso que la AUF tenía con sus entrenadores?
–Ocurre que no a todos los periodistas les interesa este tipo de información. El Picaflor encontró la punta de la madeja, vio que el tema podía tener trascendencia informativa y, cuando chequeó en varias fuentes la veracidad de la misma, la publicó.
–¡Dos meses de atraso con Passarellea, Púa & cía!
–En los hechos, dos meses, pero ocurre que ayer les pagaron el mes de octubre, por lo que ahora la Asociación dispone hasta el 10 del corriente para abonar noviembre. En la medida que salde las deudas antes de esa fecha, estará al día con las obligaciones salariales con los integrantes de los cuerpos técnicos de las selecciones nacionales. Caso contrario, caerá en atraso.
–¿Es cierto que Passarella estaba muy preocupado por el atraso en el pago de los sueldos?
–Es cierto. ¿Acaso a usted no le gusta que le paguen puntualmente su salario?
–¡Por supuesto!
–¿Y cuál es la diferencia entonces?
–Que él gana U$S 78.000 por mes y yo muchísimo menos.
–No se puede medir la realidad de acuerdo a la conveniencia del protagonista. Passarella estuvo bien en reclamarle a la AUF –a través del gerente deportivo– el pago del sueldo atrasado, porque cuando él firmó contrato, se establecieron derechos y obligaciones entre las partes. Entre los derechos, la AUF se comprometió en pagarle el sueldo dentro de determinada fecha del mes. Superada la misma, tiene motivos para reclamar. Pero ayer, las aguas volvieron a su normalidad, porque todos los técnicos cobraron sus salarios de octubre.
–El pataleo del Kaiser surtió efectos inmediatos, ¿no?
–Según lo que pudo investigar El Picaflor ya estaba establecido que en la víspera iban a cobrar los funcionarios administrativos –que están religiosamente al día– y los miembros de los cuerpos técnicos de las selecciones nacionales. Y cobraron nomás. Lo extraño es que Passarella, en vez de haber concurrido personalmente a la Contaduría a reclamar la liquidación de sus haberes, haya recurrido al gerente deportivo, que en definitiva es otro dependiente como él de la AUF.
–Esto demuestra que la situación financiera de la Asociación sigue siendo calamitosa.
–Extremadamente calamitosa. Pese a que los miembros del Ejecutivo quieren relativizar la situación, financieramente, la AUF está fundida. No hay un mango en caja. Es más, no sólo estaba atrasada con los técnicos de las selecciones nacionales sino también con varios proveedores que van a diario a la ventanilla de la tesorería con la ilusión de cobrar sus cheques y rebotan como pelota de ping-pong. Fíjese que si la cuestión está complicada ahora, mucho más lo va a estar en el verano, cuando la AUF entre en receso por la inactividad futbolística y los técnicos y sus colaboradores sigan cobrando sus salarios.
–¿Aunque no trabajen, cobrarán igual los sueldos?
–Por supuesto, si así está establecido en los respectivos contratos, la AUF tendrá que cumplir con los compromisos asumidos. La paradoja que se da en este caso es que el Consejo Ejecutivo no le renovó el contrato al jefe de Prensa, que ganaba U$S 1.300 por mes, para ahorrar, y le pagará a otros colaboradores de Passarella, de segundo orden, los salarios durante los tres meses del receso de las Eliminatorias.
–Un ahorro bárbaro, ¿no?
–Una ridiculez que confirma que el Consejo Ejecutivo navega a la deriva en materia económico financiera y que pega más en la herradura que en el clavo.
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