SUSTITUTOS. EL CHUECO PERDOMO Y/O EL VASCO AGUIRREGARAY ERAN LOS CANDIDATOS

Damiani (h) quería echar a Matosas luego del clásico

Damiani (h) quedó muy dolido por la goleada que recibió el equipo frente a Nacional y comentó entre sus allegados y algunos dirigentes que Matosas no podía seguir dirigiendo más a Peñarol porque no estaba a la altura de las circunstancias.

Ese malestar del máximo responsable político de Peñarol justificó posteriormente las duras declaraciones que hizo a la prensa cuando dijo en la ante sala del camarín que «Nacional había puesto toda la carne en el asador para el clásico y que Peñarol había puesto las achuras».

Juan Pedro Damiani bajó luego de la derrota con Nacional al vestuario, convencido de que el final de Gustavo Matosas había llegado y fue dispuesto a comunicarle su cese.

Esta determinación no se concretó porque hubo dirigentes que le manifestaron la imprudencia de la medida y le aconsejaron que bajara la pelota al piso y esperara el desarrollo de los acontecimientos.

Matosas también fue criticado por algunos dirigentes que le dijeron que había estado equivocado al poner un equipo con suplentes para afrontar el primer clásico del año. El entrenador se defendió argumentando: «Mi objetivo es el campeonato Uruguayo y no un clásico», y reiteró los conceptos por los cuales había decidido prescindir de las principales figuras para el primer choque del año con Nacional.

Perdomo y/o Aguirregaray

Cuando Juan Pedro Damiani bajó al vestuario luego de la derrota clásica el miércoles de noche no lo visitó después del triunfo por penales a Defensor Sporting, tras un deslucido empate a 2 en los 90 minutos reglamentarios- llevaba en su cabeza los nombres de los candidatos para reemplazar a Gustavo Matosas.

Los elegidos en medio de la calentura fueron el «Chueco» José Perdomo y el «Vasco» Oscar Aguirregaray.

«Después de este fracaso, Matosas no puede dirigir más a Peñarol. Prefiero poner al Chueco Perdomo o al ‘Vasco’ Aguirregaray que sé que van a armar un equipo mejor y el equipo va a hacer un mejor papel», comentó Juan Pedro Damiani en un rincón del vestuario.

A pesar de que Gustavo Matosas reconoció y compartió el lógico malestar de la hinchada cada vez mayor a medida que transcurren los partidos- y de los dirigentes, sigue insistiendo en que su objetivo es el Campeonato Uruguayo y no los torneos de verano.

Lo que parece inocultable a esta hora –las duras declaraciones del coordinador institucional lo confirman– es que el futuro de Gustavo Matosas a partir del pasado lunes pasó a ser muy incierto. Si Peñarol volviera a comerse otra goleada mañana ante Nacional, por la Copa Suat, podría volver de Hong Kong con su certificado de defunción.

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