Lo que quedó del Rally del Atlántico
Con el Rally del Atlántico se cerraron los calendarios sudamericanos y nacionales de la especialidad.
Aquí, más allá de un balance de la competencia en su todo, nos referiremos a lo que ha sucedido y que ha dejado ésta en el ámbito nacional, dado que tras ella se han definido los campeonatos que faltaban.
La convocatoria
El CUR tuvo en esta competencia una importantísima respuesta de participantes del exterior, logrando el mayor número de binomios registrado históricamente.
Pero no todo terminó en números, también en la faz cualitativa se logró el récord en esta carrera a la que comparecieron autos de última tecnología –algunos de niveles mundialistas– y pilotos de importancia dentro del contexto subcontinental.
Eso sin dudas es bueno, pero más lo es el hecho de que también en lo nacional los números se fueron para arriba, lográndose en la ocasión un elevado registro de participantes.
La organización
En la parte organizativa, ligada directamente a la deportiva, no hubo fallas y el CUR tuvo una de sus mejores competencias.
En la otra, en la de armar profesionalmente –al estilo mundialista– el circo y darle colorido a una carrera que históricamente se mantuvo en tonos de grises, también.
Para esto se debe tener en cuenta, fundamentalmente, que aquí y ahora hubo gente dedicada exclusivamente a eso, puesta a disposición por los nuevos sponsors que se sumaron y aportaron muchísimo para que esta fuera la mejor carrera de la década.
Estos se ocuparon y armaron profesionalmente lo que saben y practican diariamente, algo que ha sido una carencia histórica aquí dado que quienes salen a buscar caminos y se queman las pestañas armando los cronogramas, lógicamente por no dedicarse a ello, no le brindan la misma atención.
Los caminos
Los pisos se presentaron en muy buen estado, más allá de algun sector –de no mucha extensión– donde había piedras.
Lo único que no nos gustó de esta competencia fue el trazado, en el que se utilizaron sólo 4 tramos que se repitieron en varias oportunidades.
No por ello, sino por lo que éstos proponían en cuanto a que se iba muy rápido y casi todo eran rectas.
Sabemos que allí nomás, a muy poquitos kilómetros e hilvanando con éstos, hay otras opciones de caminos que no fueron usadas y que –de incluirse– no variaban la diagramación en forma de trébol por la que se ha optado.
También sabemos algunas respuestas. Y ellas vienen por el lado de lo económico y del material humano que se necesitaría para cubrir las necesidades en materia de controles, etc. Además de que cuando se diagramó la carrera se hizo para que fuera exitosa aún con un número bastante menor de participantes
Es lógico y lo entendemos. Nuestro punto de vista diferente es porque consideramos que se llegó a un punto en el que sólo se debe pensar en grande.
Simplemente pensamos que hay que cambiar y avanzar hasta llegar a lo que propone cualquier carrera de los mundiales.
Todo definido
Finalmente, tras esta competencia se han definido los 2 títulos que estaban en juego dentro de los campeonatos nacionales.
Ellos eran los del Turismo Promocional hasta los 1.800 cc, y la TP88 que fueron a parar a manos de Luis Landa-Ignacio Aramburu y Washington Pírez-Leonardo Libran, respectivamente.
Y eso está bien.
Está bien porque cualquiera de los involucrados en las 2 definiciones que hubiera llegado al título hubiese sido justo y merecido.
Está bien porque durante toda la temporada se dieron a mansalva en ambas divisiones y el producto fue esta definición apretada en las dos. En las demás todo fue muy fácil y –aunque parezca mentira– en estas divisiones que son más bien promocionales y fueron creadas como teloneras de las demás, es donde se vieron los mejores espectáculos (sobre todo en la TP 1.800).
A lo largo y ancho de la temporada los trabajos de los campeones de esta categoría y sus rivales más directos se fueron mezclando con los de los mejores de la general, que iban indudablemente sobre autos más importantes. Este título de Landa y Aramburu se hace mucho más grande, precisamente por lo que pelearon con Gustavo Paiva y Martín Cabrera por el campeonato, pero también con otros rivales que fueron llegando y logrando excelentes trabajos en la mejor división del rally nacional de 2000.
Esta –en su conjunto, en el todo– fue la única que nos tapó el ojo y por ello queremos desde aquí saludar a Jorge Tejera y Gabriel Beltrán, quienes junto a los nombrados más arriba se propusieron hacerse las cosas muy difíciles y lograron la mejor producción en los torneos del CUR.
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