Roger Federer disipa dudas
Federer no podía iniciar su conquista de un decimotercer título de Grand Slam de la mejor manera.
Víctima de un virús gástrico, tuvo que renunciar al torneo de exhibición de Kooyong, única prueba inscrita en su programa de preparación. Pero viendo a su ídolo martirizar al pobre sudamericano, los espectadores que no estuvieran al corriente no habrían imaginado que Federer se sentía demasiado débil hace menos de una semana para sujetar una raqueta.
Claro, que el suizo podía haber pasado un test más difícil que ante el 107º mundial, a quien conocía por haberle derrotado en la primera ronda de otro Grand Slam, Roland Garros, hace dos años.
«Estoy contento con mi forma. Es como si nada hubiera pasado. Esta vuelta me daba un poco de miedo. En París, mandó 4-0 en el primer set.
Es un poco sorprendente haber ganado tan fácil, pero he echado un vistazo a sus resultados y juega sobre todo en tierra batida», dijo Federer. David Nalbandian, protagonista de un fulgurante retorno en otoño (boreal) en los Masters de Madrid y París-Bercy, donde en ambas ocasiones derrotó en su camino hacia la victoria a Federer, eliminó al desconocido australiano Robert Smeets por 6-1, 6-1, 7-6 (7/3). Para el argentino se trataba sobre todo de probar su espalda, que le obligó a renunciar al torneo de exhibición de Kooyong.
No hubo ninguna gran sorpresa en esta segunda jornada, pues los principales favoritos se clasificaron: el chipriota Marcos Baghdatis, el español David Ferrer, el checo Tomas Berdych y el chileno Fernando González en el cuadro masculino, y la rusa Anna Chakvetadze, la serbia Ana Ivanovic, la rusa Svetlana Kuznetsova y la estadounidense Venus Williams en mujeres.
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