El libro del Picaflor
–Picaflor, ¿qué me cuenta del revuelo que se armó en el Colegio de Arbitros?
–¿Se sorprendió usted?
–Sinceramente, quedó perplejo.
–A usted le ocurrió eso porque no conoce las intimidades del Colegio de Arbitros pero El Picaflor que conoce de memoria sus vericuetos, le puede asegurar que ese enfermo es terminal y es como la iglesia del pueblo 18 de Julio de Rocha, donde se crió el plumífero…
–¿Qué le pasa a la iglesia de su pueblo?
–No tiene cura y el Colegio de Arbitros tampoco. Es un enfermo crónico, desahuciado, que va a depender de la energía que le pongan los dirigentes para transformarlo y retornarlo a la vida. Usted no se imagina las cosas que le comentaron al Troquílido de lo que ocurrió el miércoles de noche cuando se designó la terna para el clásico.
–Chocolate por la noticia, renunció el representante de Peñarol.
–Esa primicia la dio LA REPUBLICA pero lo que le comentaron al Troquílido fueron los entretelones de cómo se llegó a la designación de Komjetan que, justicia es decirlo, ya lo habíamos adelantado hace bastante tiempo en esta misma página.
–Cuente, cuente.
–Lo primero que hicieron los miembros del Colegio fue acordar que la nominación de los árbitros del clásico se iba a hacer por criterio político y no técnico, para darle más respaldo a los jueces y evitar ulteriores críticas si, por desgracia, las cosas le rodaban mal el domingo.
–¿Y?
–Acordado ese tema, empieza a abrirse el abanico de posibilidades y el primer nombre que cae en la mesa es el de Gustavo Méndez.
–Era un candidato de fierro.
–El nombre de Méndez, lo tiró arriba de la mesa don Romero Fernández y obtuvo el apoyo del delegado de Nacional Nelson Fariña… En el ambiente las miradas empezaron a cruzarse, cuando el doctor Mantero, amparado en el mismo derecho de Fernández, pateó el tablero y propuso al contador Saúl Feldman.
–¿Peñarol quería a Feldman?
–Según la versión que le pasaron al plumífero, sí… El nombre de Feldman fue cuestionado por algunos integrantes del Colegio que empezaron a decir que hacía mucho tiempo que no dirigía un clásico, que no era conveniente su designación porque podía ser cuestionado por Nacional.
–¿Y cómo surgió el nombre de Komjetan?
–No apure caballo flaco en repecho, porque antes que surgiera el nombre de Komjetan, se promueve cambiar el criterio político de la designación y con el cambio de voto del presidente Juan Lazaroff (apoyado por Urcelay, Romero Fernández y Fariña), la balanza se inclina del lado de la Audaf nuevamente y se decide nominar al árbitro con criterio técnico.
–¿Lazaroff cambió su votó?
–Mejor dicho, cambió su posición, lo que indignó al doctor Mantero y algún otro miembro más del Colegio de Arbitros que ayer anunció que, una vez que termine el trabajo de la reforma reglamentaria que está procesando por mandato de la Asamblea General, se va para su casa y nunca más pisa el Colegio… Cuando Lazaroff cambió de opinión y los representantes de la Audaf impusieron a Sergio Komjetan, el doctor Mantero tomó la decisión que usted conoció anoche en las páginas de LA REPUBLICA. No podía entender cómo Lazaroff votaba a Komjetan para el clásico cuando él durante todo el año clamaba a gritos que no se lo designaran para los partidos de su querido Danubio.
–Demás está decir que el Colegio de Arbitros pende de un hilo, ¿no?
–No, no, sin caerse, ya se cayó… Peñarol ya anunció que le va a meter definitivamente el bisturí al Colegio, va a exigir el dominio total del poder político del mismo, con la Escuela de Arbitros incluida, y no va a empezar la actividad 2001 hasta que no se haga una limpieza a fondo en la estructura del órgano referil… Fue tan grande el quilombo en la reunión del miércoles en el Colegio que en un momento se barajó la posibilidad de pedirle un árbitro internacional a la AFA para que dirigiera el clásico.
Aunque pocos se animan a decirlo, hasta que los dirigentes no tomen el toro por las guampas y recuperen el control administrativo y político del Colegio de Arbitros, seguirán existiendo problemas diariamente.
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