Corbo fué vapuleado en la reunión de la CSF
El presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol, doctor José Luis Corbo, recibió una dura derrota política en la reunión del Consejo Ejecutivo de la Confederación Sudamericana de Fútbol (CSF), en Paraguay, cuando reclamó la habilitación del Estadio Luis Franzini para que Defensor Sporting pueda jugar de locatario en la primera fase de la Copa Libertadores de América.
El titular de la AUF llevó el planteamiento de los violetas e intentó revertir una posición política que no tiene argumentos jurídicos –hay estadios de otros países del continente en peores condiciones que el Franzini– y que afecta los intereses deportivos de Defensor Sporting, pero el tema se agotó en apenas dos minutos.
El doctor Corbo transmitió a los miembros de la CSF y presidentes de las demás asociaciones nacionales la reivindicación de los violetas, pero el presidente en ejercicio, Eugenio Figueredo (el doctor Leoz estaba enfermo y no asistió), le pinchó el globo al y le dijo que ese tema ya estaba definido y no se iba a reabrir la discusión.
Quedó claro en la oportunidad que Figueredo le sigue pasando factura a Defensor Sporting por la férrea oposición que esa institución ejerció cuando él presidió la AUF. Como si fuera poco, el presidente Fernando Sobral le ha reclamado en más de una oportunidad al doctor Corbo que la AUF le retire el apoyo político a Figueredo en la vicepresidencia de la CSF a los efectos de nominar a otro representante que defienda más los intereses del fútbol uruguayo.
Los representantes de los demás países miembro, al ver que el propio Figueredo encabezó el movimiento para negar la habilitación del Franzini, no abrieron la boca y el tema se dio por discutido.
Quedó constancia en actas
Ante la arrolladora y fulminante exposición de Figueredo, el doctor José Luis Corbo reclamó en la sesión del Consejo Ejecutivo de la CSF que en actas quedara constancia de su planteamiento. De este modo, el representante de la AUF quiso protegerse con miras al futuro en caso de que los violetas vuelvan a exigir la defensa de sus intereses.
En la sesión de Asunción, quedó establecido que para la primera fase de la Copa Libertadores de América los estadios deben tener una capacidad mínima de 20.000 personas y para la segunda, 40.000.
El estadio del Parque Rodó podría albergar partidos internacionales –de hecho así aconteció el año pasado en la primera fase de la Libertadores en la que enfrentó nada más y nada menos que al Santos de Pelé, pero debido a algunos incidentes y la presión de los dirigentes brasileños el mismo fue suspendido por las autoridades de la CSF.
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