Semana de clásico
Semana previa a un nuevo clásico y por supuesto se entran a mencionar, diría yo a «manosear», nombres de árbitros para dirigir este partido, que es el más importante de nuestro país y que todo árbitro sueña con dirigir.
Para el árbitro la semana previa a un encuentro como éste significa mucho. No es un partido más. Por eso todo árbitro que se digne de tal, anhela la posibilidad de estar dentro de esta pasión deportiva.
El árbitro trabaja durante todo el año por su bien y el bien del referato pero también busca su recompensa, o sea que llegado el momento del partido más importante, su esfuerzo no haya sido en vano y que quienes lo analizan puedan encontrar en él a la persona ideal para dirigirlo: por sus condiciones tanto físicas como técnicas, por el momento en el que vive y fundamentalmente por su personalidad. Hay muy pocos que tienen la oportunidad de dirigir clásicos, pero aquel que la tenga, la tiene que aprovechar al máximo. Es la gran vidriera pero también es como caer en la jaula de los leones. Por eso la gran personalidad del árbitro sabrá eliminar todos los obstáculos y salir ganador.
Para que el mejor árbitro esté en este partido no sólo depende de tener el mejor árbitro, se necesita tener gente capaz en el momento de su designación, gente idónea, gente que deje el amiguismo para hacerlo o gente que no busque una salida elegante o política para lavarse las manos y quedar bien con todo el mundo.
Asumir su cargo con responsabilidad y personalidad sin permitir que factores externos a su hábitat influyan en el momento de designar, no permitiendo que los equipos participantes les designen el árbitro o que por descarte aparezca un «Juan de los Palotes».
Lamentablemente en los últimos años el Colegio de Arbitros se caracterizó por su falta de personalidad y por su «coherencia» en el momento de designar; el ser amigo o tener afinidad con la persona que designa es factor preponderante aunque quizás lamentable para algunas instituciones.
El mejor árbitro del fútbol uruguayo actual es el señor Jorge Larrionda y lo ha demostrado.
Si todo fuera normal, tendría que ser él el encargado de dirigir el clásico, pero como aquí no todo es normal, puede haber sorpresas.
Sea quien sea el árbitro, mis deseos de éxitos.
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