El Libro del Picaflor

— Picaflor, el martes pasado le dieron con un caño por lo que escribió de Damián Rodríguez.

— ¿Vio?

La embarró, ¿eh?

— Mire, en temas reglamentarios siempre hay dos bibliotecas. Lo insólito del caso es que hubo connotados dirigentes y periodistas que opinaron del tema partiendo de un error garrafal.

¿Cuál?

— Por quedar bien con Nacional, interpretaban la disposición de la FIFA que es más clara que el agua partiendo de normas jurídicas de menor rango. Es lo mismo que usted quiera interpretar alguna norma constitucional partiendo del contenido de un decreto municipal. Una aberración jurídica imperdonable. Lo que nadie hizo fue analizar si realmente el jugador Damián Rodríguez, violó o no el artículo 42° del Estatuto del Jugador de FIFA. Todos los análisis que se hicieron, partieron de la interpretación de normas reglamentarias de la AUF que está por debajo del Estatuto de FIFA que, en el caso puntual, dice expresamente que es de aplicación obligatoria en todas las Asociaciones Nacionales.

Pero no pudo darse el lujo que Nacional perdiera los puntos.

— Ese es otro error conceptual, propio de los mediocres. El análisis publicado en LA REPUBLICA no fue hecho a favor de nadie, para hacerle un mandado a nadie, para enrarecer el clima del clásico como algunos estuvieron diciendo en varios micrófonos.

Hubo dirigentes de Nacional que lo tildaron de manya.

— Una idiotez que los inhabilita para hablar del tema. Los que conocen al Troquílido saben bien que la única camiseta que tiene puesta es la de él. Las demás las respeta pero no se arrodilla frente a ellas. Algunas personas confunden gordura con hinchazón; parten del error de que por tener una relación fluida, sincera, tienen el derecho de taparle la boca a los periodistas cuando tienen una información que puede afectar sus afectos deportivos. ¿Sabe una cosa?

No señor.

— Cada día que pasa, El Picaflor reafirma su convicción de que la única forma de ejercer el periodismo independiente es separando la paja del trigo. Esta es la única forma de no perder credibilidad ante la opinión pública que es la que en definitiva juzga… La situación reglamentaria de Damián Rodríguez surgió como consecuencia de que la presunta violación reglamentaria se habría originado después del partido Tacuarembó   Nacional. Al plumífero le consta que hubo gente de Tacuarembó que no se interesó siquiera en investigar el tema, en buscar documentación porque es más hincha de Nacional que del club que representan. También hubo otros que, para evitar que el Campeonato Clausura se interrumpiera, con todo lo que ello traería implícito, convencieron a los dirigentes de Tacuarembó de la inviabilidad del reclamo. Claro… se olvidaron que la norma de la FIFA no es para beneficiar a los clubes sino a las representaciones de las asociaciones nacionales; en este caso, a la Selección uruguaya.

¿Qué raro que Peñarol no dijo nada?

— Peñarol la balconeó, si hubiera empatado con Rentistas el pasado domingo, no tenga la menor duda de que la postura política de los manyas hubiera sido muy diferente. Como la situación de Damián Rodríguez no lo afectaba en la tabla de posiciones, Peñarol se hizo el distraído, que no es lo mismo que decir el desentendido. En una situación deportiva adversa, no tenga la menor duda que Peñarol le hubiera metido un palo al Clausura, pedía la palabra oficial de la FIFA a través de la AUF y no reanudaba el campeonato hasta que el asunto se aclarara oficialmente. Con el viento a favor y la vela desplegada al viento, no tenía sentido meterse en un asunto que no lo afectaba.

En fin, si antes lo odiaban mil hinchas de Nacional, Troquílido, ahora deben de odiarlo cien mil.

— Como decía don Quijote a su escudero: ladran, Sancho

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