El mejor

Cuando llega un partido decisivo, el árbitro del encuentro pasa a ser una pieza clave. Como en este fútbol de cabotaje siempre se dan el lujo de «vetar» jueces, pasa lo increíble, los mejores no pueden actuar. Se entra en aquello tan viejo de –este sí, este no–, y para colmo de males generalmente se respeta esta tesitura.

El juez del clásico tiene que ser un premio para el mejor profesional del momento. Si alguien veta a un juez, es porque no confía en su honorabilidad, pues bien, que se den pruebas y que se diga públicamente que no se quiere a fulano o mengano por tal motivo.

Un error lo comete cualquiera, qué tendrían que hacer nuestros dirigentes de equipos chicos en los últimos tiempos, al caso Danubio, que en partidos fundamentales tuvo la mala fortuna de que los jueces se equivocaron en contra de sus intereses. Se equivocaron porque son humanos y punto.

Este partido clásico no debería salir de Larrionda, Méndez, Komjetan o Feldman. Estos son sin dudas los cuatro mejores pitos internacionales que tiene Uruguay.

Se dice que el Colegio de Arbitros no quiere usar jueces que puede posteriormente necesitar para hipotéticas finales. Eso es un disparate. No lo puedo creer. El partido más importante del año es el que se juega el domingo. Depende de lo que pase en esos noventa minutos cruciales para saber después qué se necesitará para el futuro. Incluso luego de los noventa minutos, no habrá nada decidido, ya que aún quedan partidos importantes en las dos últimas fechas.

Por eso no es lógico pensar en las finales, nadie puede hablar de las mismas hasta que no estén concretadas en los hechos.

Esto marca a muerte que el mejor tiene que ser el juez del clásico.

Hoy seguramente en otra página del pluralista LA REPUBLICA está la noticia; cuando estoy escribiendo aún no se conoce el pito del superclásico. Espero que el Colegio de Arbitros se ponga los pantalones y designe el juez que tiene que nominar y tire al «diablo» las presiones.

Nacional no quiere a Larrionda, Peñarol no quiere a Méndez, Feldman no tiene estilo dicen algunos, ojo que anda como bala, a Komjetan lo pidió Magurno y a Peñarol no le gustó. Olivier Viera está en el congelador, alguien tiró el nombre de Martín Vázquez, con menos de diez partidos arbitrando a los grandes.

Todas conjeturas. No puede ser que se siga pendiente de aquel penal de Darío Rodríguez que no vio Larrionda, que se siga insistiendo con el penal que cobró Gustavo Méndez afuera de área en favor de Nacional, tampoco puede ser que se les quiera reservar a Komjetan o a Feldman.

En la época de Barreto o el «Turco» Marino, igual hacían tres o cuatro clásicos al hilo y no había problemas.

Esto demuestra que el mejor tiene que ser el elegido, no hay que andar con inventos. Tampoco sirve el ejemplo de Komjetan, al que sinceramente no lo veía para aquel clásico y después fue un acierto su nominación; aquella fue la excepción que confirma la regla.

Clarito como el agua. Hoy ya se conoce al juez. Antes de saberlo, cuando estoy frente a la computadora escribiendo, señalo que el juez debería ser el mejor. Ese es, sin duda, Jorge Larrionda.

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