Con la ñata contra el alambrado
La carrera de TC 2000 supone la presentación en Punta del Este de una de las máximas categorías del automovilismo mundial según dicen los entendidos.
Pero, lamentablemente, la fiesta no será completa. Y no será completa porque hay mucha gente que está dolida por ciertas actitudes que se han tenido. Y nos referimos a la Asociación Uruguaya de Volantes, específicamente.
Porque si este fin de semana buena parte de la afición deportiva del país se apresta a disfrutar de esta última fecha del campeonato argentino, hay que recordar que los primeros contactos no son de hace unas pocas semanas ó meses, sino que se iniciaron hace más de dos años. En aquel momento, las autoridades de AUVO se pusieron en contacto con sus pares del TC 2000 para encarar la presentación de la categoría en Uruguay. Incluso hasta hubo un viaje de dirigentes uruguayos al circuito callejero de Santa Fe para comenzar a interiorizarse de los detalles. Todo estaba marchando, pero… Los contactos se fueron enfriando y los plazos y posibilidades, dilatando. Hasta que resurge la posibilidad, de la mano del trabajo de promotores privados, con apoyo estatal y municipal. El mismo apoyo que la institución no había podido lograr, que le había sido esquivo. Y ahí comienzan los desencuentros, las idas y venidas, etc. Hasta que finalmente AUVO queda completa y absolutamente afuera de la organización del evento. Nada más ni nada menos que la institución que organiza y mantiene a lo largo de todo el año la actividad pistera de nuestro país. El club que nuclea a la mayor cantidad de pilotos en Uruguay y que desde su creación ha trabajado y se ha esforzado por mantener en vilo la pasión del automovilismo del Uruguay. Es una pena, realmente, porque la historia de AUVO, el trabajo, el esfuerzo, el sacrificio de sus dirigentes, de toda su gente a lo largo de décadas no merecían este verdadero desprecio.
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