APUNTES AL CARBON

Aquellos vientos, origen de estas tempestades

La crisis de Peñarol no hizo eclosión en el Apertura.

Así como la génesis, por ejemplo, de este histórico momento que vive Defensor Sporting, deviene de unos cuarenta años atrás, la actual situación mirasol se inicia en el deterioro de su gestión directriz, producido luego del quinquenio.

Más allá de insertarse en el camino transitado hasta esta temporada, algunos títulos en el ámbito local, que pasaron a convertirse en la excepción que confirma la regla con el paso del tiempo.

Pero es público y notorio que el instituto aurinegro acredita suficientes blasones y jerarquía en su historia como para no limitarse a trascender sólo en la actividad de cabotaje.

De la cual, también, fue dejando de ser protagonista, salvo y también vale como excepción, el haber llegado ala definición del anterior Campeonato Uruguayo, para caer por la ejecución de penales ante Danubio.

Y de inmediato viene una muestra a cuenta de mayor cantidad, de uno de los tantos dislates acometidos por la conducción carbonera.

El lapso transcurrido no ha disipado la resolución de aquel período que dejó fuera de su trabajo como director técnico a Gregorio Pérez.

El asado en Los Aromos. La posterior reunión en la sede. Los dimes y diretes. Argumentos no sustentables como, por ejemplo, la imposibilidad de incorporar jugadores, hecho desmentido hasta el hartazgo con el número insólito de profesionales arribado posteriormente, cuando ya había sido desvinculado el hombre de Gregorio Aznárez.

Lo enunciado entonces se compadece con lo del principio.

La crisis no se genera en este Apertura.

 

Razones y proporciones

En todos los ámbitos de la vida, las evaluaciones deben elevar la mira, para establecer con la mejor perspectiva el análisis de una situación puntual.

Vaya dicho esto, cuando luego de la postergación de una reunión que se presumía «pesada», a realizarse por el cuerpo directivo que preside Juan Pedro Damiani. Lo de coordinador es un eufemismo, surgen trascendidos que señalan que el partido ante Rampla Juniors puede ser determinante para la continuidad de Gustavo Matosas.

Ridículo. Más que un chiste, un verdadero disparate.

Pensar que el último partido del torneo, con un campeón ya establecido y con el cuadro de las once estrellas a 15 puntos del mismo puede decidir la facturación (o no) del respaldo a un proyecto suena a poco serio y da que pensar.

En todo caso, expresa descontrol, desconcierto y un tránsito errático, en tanto y en cuanto no se tiene claro cómo encarar el rumbo de una nave que zozobra.

El dirigente Vito Atijas afirmó en Sport 890, en el Programa Las Voces del Fútbol, que no compartía ese criterio y entendía que se debía respaldar al profesional que está al frente del plantel.

Sin embargo, otras fuentes están en la vereda de enfrente, sin desmentir la especie que no fue echada a correr por los periodistas, precisamente, sino por allegados a quienes tienen que ver con el manejo del club.

El tema no es sencillo y, vale lo del principio, data de mucho tiempo atrás, cuando de ser aspirante serio a los campeonatos en disputa del calendario local y la consecuente intención de jugar los torneos internacionales, la estrechez de miras se hizo tal, como para conformarse con no perder los clásicos.

Situación a la que no está ajena el Club Nacional de Fútbol.

Pero concluyendo con el duro momento que vive Peñarol, el mismo amenaza prolongarse en el comienzo de 2008.

Será el año electoral como otro elemento que tendrá influencia en la actuación del equipo.

Parece ser que esta historia no se arregla con cinco incorporaciones. Las tempestades originadas por aquellos vientos necesitan de un lúcido capitán y un talentoso timonel, para que la nave hienda enhiesta los mares y no se hunda.

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