No alcanza
Por Enrique Yanuzzi
Finalizó la actividad de la Selección Nacional, concerniente a las Eliminatorias de la Copa del Mundo en el ano 2000. Se arrancó con Bolivia y se terminó con el mismo rival, ya en el marco de la segunda rueda. Diez partidos disputados, treinta puntos en lucha y Uruguay logró la mitad de los mismos.
El equipo de Daniel Passarella logró quince puntos, producto de cuatro victorias, tres empates y la misma cantidad de partidos perdidos.
Los números cantan, la labor del equipo celeste fue regular.
La posición en la tabla también lo denuncia, quintos y acompanados por Colombia a la que superamos, por contar con un buen saldo de goles.
Por encima de Uruguay están Argentina, inalcanzable, 25 puntos, diez más que los charrúas, luego vienen Brasil y Paraguay con 20 unidades, posteriormente se encuentra Ecuador con un punto más, los de la tierra de Alberto Spencer están con 16.
Por debajo de Uruguay que está quinto, se encuentra la mencionada Colombia, luego Chile que tiene 10 puntos y los demás están casi eliminados como Bolivia con 9, Perú con 8 y Venezuela con 3, última como siempre.
Sinceramente la actuación de Uruguay ha sido discreta y si se repite para la segunda rueda, quedan ocho partidos, seguramente Uruguay estará peleando sólo la chance del repechaje, con el ganador de Oceanía, que todo el mundo da por descontado será Australia.
Los mejores momentos de Uruguay fueron frente a Chile, sobre todo el segundo tiempo, el gran primer tiempo con Brasil en Maracaná y la goleadora actuación contra Ecuador. Después el equipo nunca apareció. Se salvó de la goleada frente a Paraguay cuando perdió en el Defensores de Chaco, con Perú se dejaron dos puntos que costaron 150.000 dólares, esos puntos exigieron la posterior preparación de casi un mes en La Paz.
Frente a Colombia y Argentina, los errores de Passarella influyeron netamente para las dos derrotas, cambios intrascendentes que no cambiaron nada y derrotas que se pudieron evitar, sobre todo la de Bogotá.
En estos dos partidos en lo previo existieron problemas que motivaron una intranquilidad total. El tonto inconveniente de nuestra bajada del avión, una locura, propia de gente inexperiente y la llegada de Fachetti antes del partido de Buenos Aires, que provocó un revuelo en Punta del Este, propio de enero y no de setiembre.
Por ahora Uruguay está con vida, vienen cuatro meses durante los que se debería, antes que nada, hacer un balance con profundidad y con mucha autocrítica, fundamental para, por lo menos, mantener este inseguro quinto puesto.
Insisto con que si Uruguay transita por la misma senda es muy probable que el final no sea Japón – Corea 2002.
Jugadores como Pablo Hernández, Carlos María Morales entre otros deberán tener una oportunidad, por supuesto que partiendo de la base, que ambos mantengan el nivel estupendo que tienen en la actualidad.
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