El libro del Picaflor

–Picaflor, ¿cómo fue recibido el puntito que trajo el Kaiser de La Paz?

–Con menos pasión que la que se apreció por las pantallas de la TV al término del partido. Hubo mesura, se olfateaba en los corrillos que el puntito viene bien pero sinceramente, no hubo sensación de conformidad total. Ni blanco ni negro, en este caso gris.

–Algunos colegas suyos festejaron como si Uruguay hubiera logrado la clasificación para el mundial.

–Ellos son los que están con la manija en la mano y le quieren vender espejitos de colores a los hinchas. El Picaflor sigue manteniendo su posición original, desde la primera fecha de la Eliminatoria: los que crean en Dios deben orar todos los días hasta el final de la clasificatoria y los que sean ateos o agnósticos, tendrán que dormir con una calculadora debajo de la almohada. Ni cerca de fácil será llegar a Japón-Corea 2002 con este equipito que dirige Passarella.

–¿Le comentaron algún chimento especial de la estadía de la Selección en La Paz?

–Uno que fue vox populi en La Paz pero que el Troquílido no sabe bien que haya trascendido en nuestro medio… Dicen que el día que llegaron los dirigentes Figueredo y Pastorini al Hotel Radisson, pensaban encontrarse con el Kaiser en el lobby para estrecharse en un abrazo pero Daniel Alberto faltó a la cita y se acostó bien temprano. Es más, fue la única vez que no trasnochó ni participó de sobremesas extensas con algunos colegas y colaboradores directos suyos.

–¡No me diga!

El Picaflor no le dice nada, le cuenta lo que le chusmearon un par de amigos que estuvieron en La Paz el día que llegaron Figueredo y Pastorini y percibieron en el aire como Passarella los ingnoró por completo. Fíjese que después de haber estado 20 días con los jugadores aclimatándose, llegaron sus patrones y el Kaiser se fue a dormir tempranísimo. Menos mal que sufría de insomio por la altura, ¿no?

–Passarella debe de haber leído los diarios por Internet o algún amanuense le debe de haber comentado lo que dijo Figueredo en Montevideo.

–Algo raro pasó. Algunos testigos que estuvieron en el Radisson le comentaron al Troquílido que la relación de Passarella con los neutrales de la AUF fue muy fría, distante, en cambio fue muy cálido con otros integrantes de la delegación que fueron a acompañar a Uruguay en el partido contra los bolivianos.

–Figueredo dijo que cuando regresara Passarella, iba a mantener una reunión para aclarar algunas cosas que el técnico había declarado donde no dejó bien parado al presidente de la AUF.

–¿Esa reunión se realizará?

–Bueno, Figueredo anunció que la iba a celebrar cuando el Kaiser volviera de La Paz.

–Mire, si no se hace en las próximas horas, la reunión por ese tema puntual no se va a realizar.

–¿Por qué?

–En los próximos días Figueredo prepara sus valijas y comenzará una extensa gira por Guatemala, Roma, Japón, Asunción, por lo que cuando regrese a Montevideo, Papá Noel ya tiene la mesa pronta y Melchor, Gaspar y Baltasar ya vienen con los camellos cargados hacia Uruguay… Si esas cosas no se hablan sobre lo caliente, después no es lo mismo. Además Passarella sabe bien que mientras tenga la bendición del zar tiene trabajo asegurado en la Selección por lo que hablar con Figueredo, poco y nada le debe importar. Como amante de la navegación sabe mejor que nadie que, donde manda capitán, no manda marinero.

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