Objetivo cumplido: un empate con "altura"
La primera reflexión sobre lo acontecido en la tarde de ayer en el Hernando Siles, con el empate entre Uruguay y Bolivia en cero tanto por bando, es que el objetivo buscado se consiguió.
Cuando Daniel Passarella propuso una aclimatación de 23 días para poder competir con mediana chance ante los bolivianos en La Paz, había un objetivo claro: por lo menos sumar un punto. Esto significa que el esfuerzo de los dirigentes de la AUF para financiar la preparación de 23 días, el apoyo de los directivos clubistas, sobre todo los equipos grandes, que cedieron a 13 futbolistas para este partido y el trabajo del cuerpo técnico, dio los frutos deseados al lograr sumar un punto muy importante en el futuro de la clasificación.
Los partidos en la altura de La Paz son muy especiales: el entrenador celeste manifestó antes del partido que su planteamiento no sería ofensivo, su propuesta de presionar en campo contrario y buscar el arco rival, no podría desarrollarla en el campo del Hernando Siles.
El partido se movió dentro de los parámetros previstos. Desde el comienzo Bolivia presionó en busca del arco de Carini; a los 2 minutos Roger Suárez, por dos veces, estuvo a punto de marcar el gol de apertura, pero el joven arquero celeste salvó nuestra valla.
Los que conocen el fútbol en la altura, son conscientes que los primeros 20′ y los últimos 30′ de cada partido, son los peores para el equipo visitante.
Uruguay pasó momentos de apremio en el inicio del compromiso. Fueron varias las chances que tuvo el equipo de Aragonés, la receta se repetía, remates de media distancia que conjuraba con gran arrojo Fabián Carini.
Fueron 20 minutos de presión constante de los bolivianos, el empuje de Oscar Sánchez y Marcos Sandy desde el fondo, Ronald García desde el mediocampo juntándose con Platini Sánchez, eran los argumentos de una Bolivia que si bien creaba peligro con remates de media distancia, centralizaba demasiado su juego favoreciendo el trabajo defensivo de Uruguay.
Luego del complicado inicio que debió sufrir nuestra Selección, tácticamente el equipo se fue fortaleciendo, y si bien no pudo crear peligro en ofensiva, logró llevar el partido al mediocampo para aliviar a nuestros defensores, quienes necesitaban un poco de aire luego de los momentos vividos.
La línea de cuatro celeste estuvo muy bien marcada, Varela y Darío Rodríguez por los laterales con la clara intuición de no subir a la ofensiva, Lembo y Sorondo que jugaron con la línea del área grande como referencia y sólo en contadas ocasiones se sumaron a la ofensiva.
El mediocampo se distribuyó con Pablo García por el medio, secundado casi en una misma línea por Fabián Coelho y Marcelo Romero en la función de contención, por la izquierda apareció Mario Regueiro con la función de controlar la subida de Gatti Ribeiro y desdoblarse hacia el ataque.
La ofensiva uruguaya poco pudo hacer, Magallanes fue el que más quiso e incluso fue el único que remató hacia el arco de Mauricio Soria; el otro delantero de punta fue José María Franco quien quedó muy perdido ante la falta de juego colectivo en ofensiva.
El primer tiempo se fue sin pena ni gloria, Uruguay bien parado en defensa y Bolivia presionando con muy poco peso en ofensiva.
Para el complemento la historia repetida, después del primer cuarto de hora, la presión en todo el campo de Bolivia, llevando peligro a través de remates de Platini Sánchez y Ronald García, figura de los del altiplano por su trajinar en el mediocampo.
Cuando comenzó la presión y se veía un Uruguay con dificultades físicas, Daniel Passarella comenzó a jugar con el banco de suplentes, primero fue Darío Silva por Federico Magallanes –que estaba amonestado– quien se retiró visiblemente molesto por la sustitución y por perderse el próximo partido ante Paraguay por la acumulación de dos tarjetas amarillas. El final del partido estuvo dentro de la misma tónica, Bolivia intentando por todos los medios el gol del triunfo, Uruguay al borde de sus fuerzas, defendía con uñas y dientes el empate. Passarella jugó bien con las variantes: Callejas ingresó por Coelho, que mostraba signos evidentes de cansancio, y finalmente Cedrés sustituyó a Franco para reforzar el mediocampo. El final fue emotivo y polémico, Bolivia jugaba en el área uruguaya, la defensa encabezada por Carini como estandarte, aguantaba a pie firme. En uno de los tantos envíos aéreos al área celeste, un codazo de Ronald García a Pablo García, mereció la expulsión del boliviano y la pérdida de algunas piezas dentales de nuestro capitán. El final del partido marcó la obtención de un punto importante para nuestra Selección en su búsqueda de clasificación al Mundial, al tiempo que Bolivia sufría la gran decepción de perder toda chance matemática para intentar, por lo menos, el quinto lugar que jugará ante Australia.
BOLIVIA 0
Mauricio Soria (5)
Oscar Sánchez (6)
Luis Gatti Ribeiro (5)
Marco Sandy (6)
Juan Carlos Paz (5)
Percy Colque (6)
Ronald García (5)
Franz Calustro (6)
Erwin Sánchez (5)
Martín Menacho (4)
Róger Suárez (4)
DT: Carlos Aragonés.
Suplentes: Carlos Arias, Gonzalo Galindo, Richard Rojas, Miguel Rimba e Iván Castillo. Cambios: 65´ Líder Paz (4) por Róger Suárez y 80´ Joselito Vaca (-) por Juan Carlos Paz.
URUGUAY 0
Fabián Carini (9)
Gustavo Varela (6)
Alejandro Lembo (6)
Gonzalo Sorondo (6)
Darío Rodríguez (6)
Marcelo Romero (7)
Fabián Coelho (6)
Pablo García (6)
Mario Regueiro (6)
José Franco (5)
Federico Magallanes (5)
DT: Daniel Passarella.
Suplentes: Adrián Berbia, Martín Del Campo, Joe Bizera y Rodrigo Lemos. Cambios: 55´ Darío Silva (5) por Federico Magallanes, 63´ Christian Callejas (5) por Fabián Coelho y 75´ Gabriel Cedrés (-) por José Franco.
Jueces: Horacio Elizondo (4), Jorge Rattalino y Abraham Serrano (Terna de Argentina).
Tarjeta roja: 85´ Ronald García (Bolivia).
Tarjetas amarillas: 3´ Erwin Sánchez (Bolivia), 4´ Alejandro Lembo (Uruguay), 6´ Róger Suárez (Bolivia), 14´ Marcelo Romero (Uruguay), 30´ Martín Menacho (Bolivia), 42´ José Franco (Uruguay), 50´ Federico Magallanes (Uruguay) y 58´ Fabián Carini (Uruguay).
Cancha: Estadio Hernando Siles (La Paz, Bolivia).
Público: 30.000 personas.
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