EL EMPATE QUE DEJO UN SABOR AMARGO

División de honores entre gauchos y palermitanos

PROGRESO 1 – CENTRAL ESPAÑOL 1

Por GABRIEL LOPEZ

Más allá de cómo desarrollaron su juego durante los noventa minutos, Progreso y Central Español igualaron a uno, dejando ambos puntos por el camino que, en torneos tan cortos, varias veces defininen las posiciones al final. Si bien los palermitanos dominaron en varios pasajes del compromiso, no lograron concretar en la red las situaciones más claras que lograron producir, debido a que el meta gaucho, Carlos Arias, logró tapar situaciones claras y defendió su arco con la experiencia que lleva a cuestas.

El esquema de juego presentado por los entrenadores fue bastante similar, ya que el 4-3-3 fue muy notorio a la hora de «mandarse al ataque con todo». Los palermitanos mantuvieron ese sistema en todo el partido, mientras por momentos Fabián Canobbio quedaba en la mitad de la cancha para tratar de que los gauchos recuperaran el balón por su sector y su equipo jugaba con un 4-4-2.

Los errores defensivos fueron una constante en Progreso, ya que sólo Julio Lancieri se salvó de la pésima labor defensiva del conjunto de Aníbal Montero, quien fumó permanentemente para «matar los nervios».

Si bien Central no pudo abrir el marcador en el primer período contando con las mejores chances para realizarlo, y fue superior al rival, igualmente mostró su juego algo más compacto que el de Progreso, quien hasta la primera media hora de juego logró dominar el balón.

Los goles aparecieron en el complemento

Sin lugar a dudas que la clase y la técnica de Fabián Canobbio fue lo más destacado en el conjunto aurirrojo. De sus pies surgieron las mejores jugadas de su equipo. Fue así como un remate suyo derivó en la apertura del marcador, luego de que el golero Welker no logró detener un balón que llegó al pie derecho de Juan Rottondo y éste la mandó a guardar, desatando la locura gaucha en el segundo tiempo.

Hasta allí era injustificada la victoria parcial de Progreso, debido a que Central Español había realizado los méritos susficientes como para ir en ventaja en el marcador. Pero la vieja frase «los goles se hacen y no se merecen» se aplicaba una vez más. Pero «tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe» dice un añejo proverbio español. Los dirigidos por Beethoven Javier lo buscaron y promediando el segundo tiempo Sergio Orteman anotó un verdadero golazo de tiro libre que igualó las acciones.

De allí en más hubo situaciones claras para ambos equipos, pero la mala definición propició el empate final.

Un empate con sabor amargo para los dos, dos puntos menos y ahora deberán ganar para seguir con chance de ascender directamente a Primera División, la divisional que los vio coronarse en 1984 (Central Español) y 1989 (Progreso) como brillantes campeones uruguayos.

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