Esperada llegada celeste
Eran casi las dos y media de la tarde cuando el ómnibus que llevó a la Selección uruguaya al Estadio Centenario inició su recorrido por la Ruta 101 rumbo al Parque Batlle. Formaba parte de una caravana que, además del micro celeste, integraban otro ómnibus de alternativa por si ocurría algo con el original, un móvil de Interpol y otro de Policía Caminera, a los que luego comenzaron a sumarse otros vehículos. En el trayecto entre el Complejo Uruguay Celeste y el Centenario miles y miles de uruguayos salieron a saludar el pasaje de los celestes, ratificando que el sentimiento futbolero y la pasión por la blusa color cielo están intactos, y que fueron otros muy diferentes los motivos que llevaron a que el estadio luciera casi vacío. Fueron veinte minutos de viaje hasta el escenario del partido, cada vez con más gente al costado del camino, hasta que un racimo de hinchas recibió a los futbolistas en la puerta de la Tribuna América.
El primero en bajar del bus fue el profesor José Herrera, seguido del Maestro Tabárez y Mario Rebollo, mientras que los primeros futbolistas en descender fueron Diego Forlán y Carlos Bueno, entre un mar de gritos de adhesión; la mayoría entraron escuchando música, Diego Lugano lo hizo tomando mate, hasta que Luis Suárez cerró la fila rumbo al vestuario locatario. *
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