Uruguay repitió máxima goleada en la Eliminatoria
El césped del terreno de juego presentó un nuevo corte. Las tradicionales rayas paralelas a la línea de fondo le dejaron lugar a círculos. El nuevo «look» del terreno de juego fue estrenado nada menos que con una goleada.
Finalmente no fueron habilitados los Taludes de las tribunas Amsterdam y Colombes porque los baños no estaban en óptimas condiciones. Para evitar inconvenientes con las personas que habían adquirido entradas para los Taludes, se decidió que las mismos puedan ingresar en la tribuna correspondiente al Talud que habían adquirido. Por lo tanto los hinchas que habían adquirido su Talud hicieron un excelente negocio, ya que por $100 pudieron observar el encuentro en la misma tribuna que quienes abonaron $250.
En el tablero de la Tribuna Colombes se colgó una bandera que hacía referencia a la intención de organizar el Mundial de 2030, en los festejos de los cien años de la Primera Copa del Mundo (obtenida por Uruguay tras vencer en la final a Argentina por 4-2 en el Estadio Centenario).
Cristian Rodríguez fue el jugador compatriota que recibió la primera ovación del encuentro, cuando realizó una destacada jugada en el primer tiempo que derivó en un córner sobre el sector izquierdo. Con el correr de los minutos el «Cebolla» se fue transformando en una de las figuras del partido.
Vicente Sánchez ingresó en lugar de Luis Suárez en el minuto 65 y enseguida convirtió el cuarto gol uruguayo. El delantero de Toluca tuvo la oportunidad de marcar en la segunda pelota que tocó.
Un dato no menor es que Vicente Sánchez nunca ha perdido por Eliminatorias vistiendo la camiseta de la Selección. Las veces que le tocó jugar al hábil delantero de Toluca la Selección o ganó o se llevó un empate.
Mario Regueiro fue el único delantero celeste que no tuvo la oportunidad de convertir, lo que no quita que haya concretado un buen encuentro. Luis Suárez, Sebastián Abreu, Diego Forlán (titulares), Vicente Sánchez y Carlos Bueno anotaron sus nombres en el marcador.
El último encuentro oficial entre ambas selecciones había sido por la Copa América de Venezuela 2007. El compromiso disputado en San Cristóbal culminó con triunfo celeste por 1-0 con gol de Vicente Sánchez.
Uruguay y Bolivia se enfrentaron en el Centenario trece veces, de las cuales doce fueron triunfos uruguayos y un empate boliviano. La única vez que los del altiplano se llevaron unidades del máximo escenario uruguayo fue por las Eliminatorias para el Mundial de Argentina 1978. En dicha oportunidad, los equipos igualaron a dos. Para Uruguay marcó en dos oportunidades Pereira, mientras que Aguilar conquistó los dos goles de Bolivia.
Un dato que no pasó desapercibido fue que en el plantel boliviano solamente Miguel Hoyos había participado de la derrota por 5-0 correspondiente a las pasadas Eliminatorias.
El mítico Estadio Centenario fue testigo en la víspera de la Apertura de la Eliminatoria Sudamericana que clasificará a cuatro equipos directamente para el Mundial Sudáfrica 2010.
Uruguay y Bolivia completaron ayer la docena y elevaron el número a trece de equipos que comienzan el camino de la clasificación cuando faltan 970 días para el inicio del certamen, ya que hasta el momento solamente once selecciones de Oceanía habían jugado por Eliminatorias.
Seis de ellas ya han quedado por el camino: Islas Salomón, Samoa Estadounidense, Tonga, Tahití, Samoa, Islas Cook y Tuvalu (integra la Confederación de Oceanía pero no la FIFA), mientras Nueva Caledonia, Fiji y Vanuatu sortearon la primera ronda para sumarse a Nueva Zelanda. El camino hacia Sudáfrica se inició el pasado 25 de agosto, con victoria de Nueva Caledonia sobre Tahití por uno a cero.
Para un encuentro de semejante trascendencia resultó realmente triste ver el estadio prácticamente vacío, sobre todo las tribunas cabeceras, que mostraban menos público incluso que en un compromiso del torneo local. Los sorprendidos periodistas bolivianos consultaban insistentemente en el palco de prensa las razones de la escasa concurrencia, que tuvo como única razón el precio de las entradas, demasiado elevado para la mayoría de los uruguayos consultados al respecto.
Los propios jugadores se manifestaron en contra de las sumas fijadas por los dirigentes cada vez que fueron consultados, e incluso varios hinchas reclamaron una vez terminado el cotejo fundamentalmente a la salida del ministro Héctor Lescano una rebaja de las localidades para los juegos venideros.
Las tribunas habitualmente repletas del Monumento del Fútbol Mundial recibieron a aficionados que no llegaron a comprar treinta mil entradas para el juego debut de la Eliminatoria, y dejaron enormes claros en las graderías pintadas, en forma acertada, totalmente de celeste.
También pocos bolivianos acudieron a la cita, pues un centenar se ubicó en el sector alto de la Tribuna América contra la Colombes, con la particularidad de que varios se presentaron disfrazados y uno de ellos ataviado con un traje que simulaba un enorme pájaro, simulando al célebre «Cóndor» colombiano.
La escasa concurrencia la sufrieron también los vendedores ambulantes que instalaron sus puestos en las cercanías del Estadio, donde predominaban las banderas y las camisetas celestes junto a las ofertas gastronómicas.
La mayor parte de los puestos ofrecían banderas uruguayas que oscilaban entre los 70 y los 100 pesos, mientras las camisetas «nuevas» se podían comprar por 390.
El clásico «se pinta a voluntad» con los colores de la bandera en la cara de los chicos y los gorros con los colores de la Selección completaban la escenografía previa al ingreso al Centenario.
En el momento que se anunció la formación locataria por los altoparlantes, las mayores ovaciones fueron para Diego Forlán, Pablo García y Sebastián Abreu, seguidos por los nombres de Christian Rodríguez y Carlos Bueno.
Ya durante el juego, en el primer minuto surgió la primera exclamación generalizada tras un cabezazo fallido de Abreu, al que siguió poco después el primer gol de Suárez (en su debut oficial con la Selección mayor), y luego estalló masivamente con el golazo de Diego Forlán, el segundo celeste.
La tranquilidad definitiva llegó con el tercero convertido por «El Loco» Abreu, quien corrió a abrazarse con los suplentes y luego besó la camiseta, arengando a la hinchada con sus brazos a festejar.
El minuano, precisamente, ratificó su condición de goleador con la Selección nacional, ya que anotó su séptimo tanto de «la era Tabárez» (lo sigue Forlán con cinco) y el número 22 en su palmarés personal, en 36 cotejos disputados, lo que arroja un promedio de un gol cada 147 minutos. Similar registro obtuvo Carlos Bueno, que suma 10 goles en 16 partidos, mientras Diego Forlán alcanzó 16 goles con la Selección celeste, sumando encuentros oficiales y amistosos.
Siguiendo con Forlán ahora causó cierta sorpresa verlo con una casaca que no llevaba el número 21 en su espalda, el que siempre ha usado, sino que lo hizo con «la 10″, y a juzgar por su producción, parecería que esa blusa «tiene dueño para rato». La razón del cambio de numeración radica en la recomendación de FIFA de que los equipos utilicen números correlativos del 1 al 18 entre titulares y suplentes.
Uno de los momentos de mayor preocupación se originó en una caída del «Cebolla», que literalmente cayó «de cabeza» haciendo temer por una lesión en su columna o su cintura, pues incluso el árbitro Selman se asustó y pidió que se quedara quieto en el césped.
Por fortuna fue solo el primer susto, que después quedaría en segundo lugar por la lesión de Bueno.
Con la victoria de la víspera bajo la conducción de Oscar Tabárez la Selección nacional lleva 20 partidos jugados de los que ganó 11 y empató 6, convirtió 27
goles y recibió 16; en torneos oficiales jugó 7, ganó 3, igualó 2 y perdió otros 2.
Con la goleada igualó la máxima histórica en Eliminatoria que contaba con dos antecedentes, el de Bolivia en la edición pasada y un triunfo a Venezuela.
Para el Mundial de Alemania 2006 el primer resultado había sido idéntico, con un gol de Forlán, dos de Chevantón, uno de Abeijón y el quinto -curiosamente- también de Bueno.
Ya promediando el segundo tiempo la hinchada celeste comenzó con el habitual ritual de la ola, esta vez bastante venida a menos, pero igualmente recorrió varias veces las cuatro tribunas. *
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