Inocencia de Peñarol depende de que aparezca hincha de Danubio
El Tribunal de Penas de la Liga Profesional de Primera División resolvió instruir el expediente en base a la denuncia presentada por la cuarteta del partido Danubio-Peñarol que quedó inconcluso a los 62 minutos de juego, como consecuencia de la agresión con una piedra que experimentó el asistente Mauricio Espinosa.
El Art. 23º del Código de Penas, «Anormalidades en los Espectáculos», detalla exhaustivamente las diferentes situaciones que pueden ocurrir en un espectáculo deportivo, los atenuantes y agravantes, los antecedentes que tengan los clubes en el último año, a la hora de emitir un pronunciamiento sobre los hechos denunciados por el árbitro Jorge Larrionda y sus colaboradores.
La situación procesal de Peñarol es por demás comprometida en la medida de los hechos previos a la agresión de Espinosa, ocurridos durante el partido la piedra que tiró la parcialidad lo que motivó que el árbitro le pidiera al capitán Antonio Pacheco que hablara con su hinchada para que parara las hostilidades y los posteriores que tuvieron la participación de jugadores aurinegros en el Palco Oficial, involucraron a hinchas o representantes de la institución.
La llave que tienen los aurinegros para evadir la responsabilidad y transferir a Danubio la responsabilidad de la agresión al línea Espinosa, es que aparezca el adolescente con problemas físicos que según testimonio de Angel Tucci, un policía había identificado y detenido y fue liberado por la fuerza por un grupo de barrabravas del club de la Curva. Tucci concurrió en la víspera a la Seccional 16ª de Policía y ratificó en una denuncia el encuentro que mantuvo con un cabo, que prestó servicios en el Estadio de Jardines y que le habría relatado que él vio que el ejecutor de la pedrada fue un hincha de Danubio.
Tucci dijo que el cabo de Policía que le dio el testimonio se retiró del Estadio en una camioneta Willys cerrada, matrícula ACU 169, de color verde y blanco, en momentos que él había puesto en conocimiento al oficial de la versión que minutos antes le había hecho el cabo que presta servicios en la Seccional 18ª.
La suerte de Peñarol dependerá en gran suerte que la denuncia de Angel Tucci se verifique en los hechos, aparezca el hincha de Danubio que, según el policía, fue el autor material de la agresión de Mauricio Espinosa, en momentos que su equipo festejaba el tercer gol de Stuani.
En caso de que no se materialice esta prueba ante el Tribunal de Penas, los integrantes del cuerpo tendrán que darle crédito a la denuncia que hicieron los integrantes de la cuarterta en sus respectivos informes confidenciales.
En este caso, el más significativo es el del cuarto árbitro, Daniel Federzuck quién relató en su informe que la agresión de su compañero, de acuerdo de la dirección en que cayó el proyectil, «me lleva a suponer que partió de la parcialidad de Peñarol» para lo cual hace una interpretación de la trayectoria que recorrió la piedra antes de estrellarse contra la cabeza de Espinosa.
Larrionda no vio nada
Otro asunto que tendrá que dilucidar el Tribunal de Penas es la responsabilidad eventual que le puede corresponder a los futbolistas de Peñarol que participaron de una gresca en el Palco Oficial de Jardines del Hipódromo, contra hinchas de Danubio que los habrían agredido.
Estas imágenes fueron difundidas por los canales de televisión y como consecuencia de los hechos de violencia, ayer, debió concurrir a la Seccional 16ª el técnico Gustavo Matosas a brindar su testimonio.
El árbitro Jorge Larrionda no hizo referencia a los hechos de violencia que protagonizaron los futbolistas de Peñarol en el Palco Oficial, porque se dirigió al vestuario para apoyar a su compañero que había sido retirado en una camilla por la pedrada que recibió en la cabeza.
El Tribunal de Penas tendrá que valorar los incidentes en base a las reglas de la sana crítica, la lógica de los hechos y la experiencia procesal que tiene acumulada a lo largo de varios años de actuación e instrucción de expedientes de estas características.
El Art. 23 del Código de Penas establece que cuando ocurran hechos graves y/o manifiestamente graves, antes, durante o después de un partido, que tengan como causa el espectáculo, podrá aplicar diversas sanciones que van desde una simple amonestación, multa económica, sanción a los socios del club infractor, clausura de una cancha, pérdida de puntos y quita de puntos para la temporada siguiente.
La gran discusión que se va a centrar en el Tribunal es si la pedrada que recibió Espinosa fue un hecho aislado o formó parte del clima que se vivió en las tribunas y si la agresión al árbitro es un hecho grave y/o manifiestamente grave.
De interpretar lo primero un hecho grave se fijaría el pico del partido.
Si el Tribunal de Penas considera que los hechos ocurridos en Jardínes de Hipódromo fueron manifiestamente graves en realidad fue una cuestión de puntería que a Espinosa no le hubiera provocado un daño mayor la pedrada y encuentra que hubo responsabilidad de uno de los clubes, Peñarol y/o Danubio, podría fallar con la pérdida de los puntos a uno de ellos y la quita de tres puntos para el Clausura de la temporada 2008.
De ahí la importancia que tiene que Peñarol logre demostrar la responsabilidad del hincha de Danubio en la agresión de Espinosa, para transformar la carga de la prueba en contra del equipo locatario que, por la lógica de los hechos, no tendría participación en los mismos. *
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